¿Qué es el 'método madre canguro'?

Con este nombre se definen los cuidados que reciben los bebés prematuros. En lugar de estar en la incubadora, donde están aislados y separados de la mamá, este método promueve que los bebés pasen el mayor tiempo posible en contacto con la piel de la madre, quien se encarga de darle protección térmica y de amamantarle de manera natural.

El 'método madre canguro' y el 'cuidados canguro' no son exactamente lo mismo, aunque podría decirse que uno deriva del otro. El primero es el término que se aplica a la atención de niños prematuros, en la que se cambia parcialmente la incubadora por el contacto directo con la piel de la madre, permitiendo la lactancia.

El segundo toma este nombre de los beneficios del contacto piel con piel, una técnica que se aplica en muchos hospitales (aunque no en todos) desde el momento del nacimiento, cuando se coloca al bebé recién nacido encima de la mamá, para que él solito se acomode y busque el pecho para iniciar la lactancia a su propio ritmo. Esta segunda versión, además, es la que nos llevamos con nosotros a casa: el contacto piel con piel se puede llevar a cabo en cualquier momento, tanto por la mamá como por el papá, una vez hemos recibido el alta del hospital.

El método madre canguro, aunque existe desde finales de los años 70 a raíz del impulso del Instituto Materno Infantil de Bogotá, en Colombia, comenzó a tomar alcance internacional en los años 90, después de que UNICEF prestase apoyo a este programa en otros países de Latinoamérica.

La técnica se aplica exclusivamente a los bebés con peso bajo al nacer que no presentan dificultades respiratorias (es decir, pueden respirar solitos), que han superado los problemas iniciales tras el nacimiento y a quienes sólo les queda hacerse fuertes y crecer hasta adquirir el peso adecuado. Es decir, bebés que, aunque prematuros, están estables. En lugar de recibir cuidados en la incubadora, donde están aislados y separados de la mamá, este método promueve que los bebés pasen el mayor tiempo posible en contacto con la piel de la madre -aunque también puede ser el padre, u otra persona adulta-, quien es la que se encarga de dar protección térmica al recién nacido, además de amamantarle de manera natural.

Los beneficios de este método también han sido recogidos y explicados al detalle por la Organización Mundial de la Salud, que enumera entre ellos el cubrir las necesidades del bebé prematuro "en materia de calor, lactancia, protección frente a infecciones o estimulación externa", y que además "repercute eficazmente en el control de la temperatura, la lactancia materna y el desarrollo de vínculos afectivos referidos a todos los neonatos, al margen de su entorno, peso, edad gestacional y situación clínica". Sus conclusiones aparecen recogidas en un informe elaborado por el Departamente de Salud Reproductiva de la OMS y que se publicaba en 2004, recogiendo sus investigaciones y conclusiones al respecto.

El contacto piel con piel no es un concepto nuevo, y de hecho seguro que suena de oídas a cualquier mamá reciente o cualquier futura mamá que haya comenzado a leer e informarse sobre las técnicas de crianza más populares. "El contacto piel con piel permite la óptima adaptación del recién nacido al medio extrauterino", explicaba hace unos meses la neonatóloga Susana Ares del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. "Está demostrado que el contacto piel con piel del bebé puede mejorar el ritmo cardíaco, la temperatura, la glucosa sanguínea, el sistema inmunitario, el sueño, la ganancia de peso y la maduración cerebral”.

Es más, según la doctora Isabel Izquierdo Macián, neonatóloga de la Asociación Española de Pediatría, el contacto piel con piel también tiene grandes beneficios para la madre porque sirve para aumentar su confianza en su capacidad para el cuidado del bebé, supone desempeñar un rol activo en esta labor, queda mejor establecida la lactancia materna, la madre está más relajada y, por tanto, hay menos ansiedad, se produce un menor entumecimiento mamario (mastitis) y aumenta el sentimiento de apego con el niño.

La teoría es la misma tanto para los bebés prematuros como los nacidos a término: mantener contacto piel con piel del bebé con la madre, a fin de fomentar el bienestar de los recién nacidos en un entorno más amable y menos ajetreado que una sala de partos o una sala de pediatría, especialmente si es una sala de cuidados intensivos. En el caso de los bebés prematuros, y tal como indica la OMS, es necesario complementar esta técnica con los cuidados en incubadora apropiados. Porque entre otras razones, tal y como explica la doctora Isabel Izquierdo Macián, "los padres no están en el hospital 24 horas. Este método se mantiene todo el tiempo que el bebé tolere, normalmente se recomienda un mínimo de dos horas. Cualquier bebé, por pequeño que sea, si su estado clínico es favorable, puede hacerlo".

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