¿Es posible interactuar con el bebé durante el embarazo?

La relajación de la mamá influye en el feto, así como el contacto piel con piel del recién nacido

¿Es cierto que se puede interactuar con el bebé durante el embarazo? Desde ponerles música a hablar con ellos en voz alta, o dar masajes sobre el vientre, especialmente cuando se mueven, y si es el papá quien interactúa desde fuera con el bebé: existen muchas maneras de crear un lazo con el pequeño durante el embarazo. El problema, aclaran los expertos en maternidad, es la capacidad de los bebés para oírnos, o si sienten cuando nos movemos o si nos referimos a ellos.

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"El vínculo con el bebé, de la madre al hijo, se genera desde el principio del embarazo, ya que hay una vinculación afectiva con los sentimientos que va en aumento a medida que el embarazo avanza y que culmina con el parto", nos explica Ainhoa Liaño, matrona del Hospital Nisa en Aravaca (Madrid). "Otra cosa es que en ese vínculo haya una implicación recíproca, es decir un feedback por parte del feto". A pesar de la experiencia de muchas mamás y también papás, que describen a menudo que sus bebés 'responden' a este tipo de comunicación desde fuera, "no está demostrado en ninguna etapa del embarazo" que sea así. Lo que si es más probable, nos explica esta matrona, es que "el feto perciba de alguna manera el estado anímico de la madre".

Algo que se aplica, por ejemplo, al supuesto de poner música a los bebés antes de nacer para que estén más tranquilos: una teoría muy extendida, que a menudo se relaciona con la capacidad de las notas musicales para relajar a los niños ya desde antes del nacimiento, y que incluso ha dado lugar a compilaciones de música clásica, o música que no supere el ritmo de los latidos del corazón en reposo (unas 60 pulsaciones por minuto), para calmar a los pequeñines desde el exterior. La respuesta más sencilla a si la música relaja o no a los bebés, si pueden escucharla y tiene un efecto en ellos, comienza en realidad con la capacidad de la música para relajar a la madre, y se aplicaría por extensión a otros métodos también anti-estrés, a menudo recomendados durante esta etapa, como nadar, darse un baño o hacer yoga. "Para relajar al feto lo importante es que la embarazada esté relajada y tranquila. Si por el contrario está nerviosa, alterada o estresada, también se lo transmitirá al bebé". Es decir: no se trata tanto de cómo la música puede relajar al bebé, sino de los cómo los métodos que relajan a la madre influyen en lo que se le transmite al bebé desde fuera.

La interacción con el bebé durante el embarazo resulta especialmente importante cuando se trata de la otra mitad de la pareja: mientras que la mamá vive un lazo íntimo con el pequeño que se incrementa con cada trimestre, a ellos les resulta más complicado establecer este vínculo hasta después del parto, e incluso también durante la lactancia, una experiencia que lo padres no puede vivir en primera persona. Amamantar es algo que sólo pueden hacer las mamás. Y aunque esta situación pueda generar sentimientos de frustración, desconexión e impotencia en los padres, lo cierto es que ellos establecen sus propios lazos con el recién nacido, más relacionados con el contacto físico, los baños, los juegos o el mirarse a los ojos.

"Es en este momento donde el vínculo se hace más fuerte, ya no sólo por parte de la madre, sino por el padre ya que entran en acción uno o varios de los cinco sentidos. El olor, el contacto visual, el tacto de la piel y el escuchar las voces, en el caso del bebé, efectivamente hace que el vínculo se haga más fuerte, por el mero hecho de tener al bebé cerca", nos explica Ainhoa Liaño al respecto de lo que se conoce como la estimulación mulstisensorial de los bebés, puntualizando que "cuanto más se implique el padre en el cuidado diario de su hijo, mayor será el vínculo y lazo de unión del bebé con él", especialmente si queremos hablar de reciprocidad en la comunicación.

Desde este hospital, además, recomiendan siempre el contacto piel con piel entre el recién nacido y los padres, siguiendo la recomendación de la OMS: un experiencia que comienza en el mismo momento del parto, segundos después de dar a luz, cuando se pone al bebé sobre la madre una vez ha comenzado a respirar solito, y dejando que él mismo busque el pecho de la mamá para iniciar la lactancia. "El contacto piel con piel permite la óptima adaptación del recién nacido al medio extrauterino", explicaba hace unos meses la neonatóloga Susana Ares del Hospital Universitario La Paz, también en Madrid. "Está demostrado que el contacto piel con piel del bebé puede mejorar el ritmo cardíaco, la temperatura, la glucosa sanguínea, el sistema inmunitario, el sueño, la ganancia de peso y la maduración cerebral”. Ya en casa, esta práctica se puede mantener en el día a día, tanto por el padre como la madre.

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