Cómo estar lo mejor preparada posible para el embarazo y parto

Desde tener resueltas todas las dudas desde el primer trimestre, hasta fortalecer la musculatura meses antes del momento del parto

Las dudas relacionadas con el embarazo a menudo se resuelven según avanza la gestación, aunque muchas de ellas, la gran mayoría, surgen a lo largo del primer trimestre. Especialmente en las que se refieren al cuidado y la salud maternales: de ahí que iniciativas como la organizada por los Hospitales Nisa para el próximo jueves 22 de octubre sean bien recibidas, especialmente entre los papás y mamás primerizos que se encuentran en esos tres primeros meses llenos de dudas. La sesión, concebida como el primer aula de salud maternal del hospital, está planteada para eliminar mitos, resolver dudas y aconsejar a las futuras mamás sobre cómo llevar de forma óptima el embarazo.

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El aula, impartida por las matronas del centro, tiene como objetivo fomentar una maternidad responsable, proporcionando información y cuidados específicos para disminuir los problemas de salud previsibles asociados al embarazo, además de informar sobre los controles médicos y los motivos especiales por los cuales se debe acudir al hospital, explicaciones sobre el desarrollo del embrión, un repaso a los aspectos psicológicos y emocionales de la gestación, las rutinas de alimentación y ejercicio físico que se pueden realizar, cómo son las relaciones sexuales o los consejos higiénico-sanitarios. “A través de este aula, queremos dar a conocer la importancia de la educación maternal desde el primer momento del embarazo” declara Mar Álvarez, gerente de la fundación de hospitales Nisa.

Junto a tener en la mano un 'arsenal' de información relativo a los cambios y etapas por los que vamos a pasar, la preparación física es el otro pilar fundamental por el que también se preocupan por adelantado los fisioterapeutas especializados en salud postural y ejercicios prenatales. Desde StopDiastasis.com, un proyecto orientado a curar o prevenir la distensión abdominal, nos recuerdan algunos de estos cambios, que junto a los más evidentes (como el aumento del pecho o las caderas), pasan por cambios internos: a partir del sexto mes, el útero va encajándose en la pelvis y desplaza el intestino, elevando el diafragma, con lo que cuesta más respirar; la vejiga también comienza a estar más oprimida y eso hace que las ganas de ir al baño aumenten. En este tramo aparecen también las molestias en la espalda, sobre todo en la zona lumbar (las conocidas ciáticas del embarazo), y el corazón comienza a latir más deprisa para bombear sangre hacia la placenta. Todos estos cambios apuntan hacia el mismo destino: el cuerpo de la mujer debe ‘ponerse en forma’ para soportar el peso del bebé, el líquido amniótico y la placenta, y prepararse para el parto, eso sí, respetando los ejercicios específicos indicados en este periodo.

"Es frecuente recomendar reposo a la futuras mamás", explica Rafael Vicetto, el especialista en pre y post parto detrás de StopDiástasis.com, "sin embargo, es aún más recomendable entrenar los músculos que van a ser partícipes durante la gestación, como el recto y los oblicuos abdominales, que son los responsables de cargar el peso del bebé", puntualiza. Durante el embarazo, explican, es importante cuidar el abdomen con contracciones del transverso abdominal -meter el ombligo-, a fin de trabajar los músculos de la zona y mejorar el suelo pélvico. La preparación de estos músculos debe realizarse solamente con ejercicios específicos, evitando aquellos que pueden perjudicar a la mamá, como los abdominales (aunque suene a contradicción) o el ejercicio de impacto. También es importante mantener una buena salud postural, o prolongar la recuperación física hasta el post parto: después de dar a luz, tanto si el parto ha sido natural como por cesárea, todas mujer suelen presentar diástasis de los rectos abdominales, y este trastorno que puede provocar incontinencia, problemas digestivos, molestias de espalda y un aumento del volumen del abdomen.

El fortalecimiento del suelo pélvico es, de hecho, otro de los puntos candentes en lo que se refiere al ejercicio que está en nuestra mano hacer antes, durante y después de la gestación. Así lo recuerdan desde iSalud, quienes han resumido la prevención de lesiones o dolores relacionados con el embarazo en cinco claves:

1. Fortalecer el suelo pélvico mediante ejercicios de Kegel que ayuden a evitar pérdidas cuando se estornude o se tosa, además de reducir el dolor pélvico durante el embarazo. Estos ejercicios implican una contracción de los músculos del esfínter, en vez de los de glúteos y muslos.

2. Preparar al organismo para el aumento progresivo del vientre practicando ejercicios que eviten la separación de la musculatura abdominal. De esta manera, a medida que crezca el bebé, se conseguirá que los músculos abdominales que van en vertical a lo largo de la tripa no se separen (es decir, la misma diástasis que comentábamos antes). Estos ejercicios impiden el dolor lumbar, pélvico u otras lesiones.

3. Mantener una respiración correcta para ayudar a que los músculos del centro y del suelo pélvico se contraigan automáticamente, protegiendo frente a las lesiones.

4. Practicar ejercicio de forma regular que fomente la fortaleza muscular y cardiovascular, para llevar el peso extra del bebé, especialmente si son ejercicios suaves como nadar, caminar, hacer bicicleta, yoga o Pilates.

5. Cuidar la postura a fin de preparar al organismo para el peso extra del embarazo, y reducir las posibilidades de dolor lumbar y pélvico.

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