Tareas en casa que pueden hacer los niños

Involucrar a los 'peques' en las tareas domésticas les ayuda a ganar responsabilidad y a tener un rol dentro de la dinámica familiar

Niños o niñas: cuando llega la hora de hacer las tareas de la casa, lo que de verdad cuenta es la edad de los 'peques', sus habilidades y su capacidad para hacer cosas pequeñas que nos ayuden en el día a día o de forma semanal. Involucrar a los niños en las tareas domésticas no sirve sólo para que echen una mano en casa, sino que poco a poco les enseña a ser más responsables creando una rutina de 'cosas por hacer', y a sentirse importantes dentro de los roles en casa.

ninos-tareas-01VER GALERÍA

Lo primero y más importante es definir qué tareas puede hacer cada uno, y con qué frecuencia, ya sea por edad, por estatura y habilidad física, o por las motivaciones personales de mayores y niños (a veces unas tareas resultan más aburridas que otras). Después toca enseñarles cómo hacerlo, y pedirles que nos ayuden con la tarea en cuestión hasta que sean capaces de hacerla solitos. Una manera de organizarse es siguiendo un calendario familiar que especifique exactamente las tareas que tiene que hacer cada uno, tanto si son siempre la misma, como si las cambiamos de vez en cuando siguiendo un sistema de rotaciones. Citando a Mary Poppins: 'todo trabajo tiene algo divertido, y si encuentras ese algo, se convierte en un juego', así que basta con encontrar qué es ese algo que resulte a los 'peques' tan fácil como chasquear los dedos. Anímales a menudo, durante y después de realizar la tarea, y establece una manera de dar por acabada su 'misión' (por ejemplo, si usas un calendario, crea una casilla para poder marcar cuando está terminada), para que los niños vayan acostumbrándose a los tiempos que dedican a una tarea doméstica, los deberes o el tiempo de ocio. Los 'peques' requieren instrucciones precisas, así que si limpiar la cocina consiste extactamente en fregar los platos o colocarlos en la estantería, díselo. O recoger la mesa y barrer. O descargar el lavavajillas.

La lista de tareas que pueden hacer los niños pueden dividirse por tramos de edad, dependiendo de lo complicadas que sean. Una tarea que se puede resolver en un par de pasos es apta para los más chiquitines, menores de cuatro años; por ejemplo, recordarles que metan los juguetes en sus cajas de almacenaje después de jugar con ellos, o poner la ropa sucia en el cesto de la ropa. A partir de los cuatro años, los niños pueden ayudarnos a hacer su cama, o a preparar la comida, lavando las verduras. También se les puede encargar que rieguen con cuidado las plantas, o pedirles que nos acompañen al supermercado, escribiendo primero con ellos la lista de la compra.

A partir de los siete años -aunque algunos niños precoces empiezan a hacerlo desde mucho antes-, los 'peques' ya deberían comenzar a vestirse solitos, con poca ayuda, intentando elegir su propia ropa cuando no llevan el uniforme del 'cole'. Hacer la cama se convierte en una tarea diaria que hay que incorporar a la rutina de por las mañanas, en algún momento entre el desayuno y el lavado de dientes. Otras tareas más complicadas, que requieren algo más de coordinación y por tanto son menos aptas para edades más tempranas, podrían ser doblar la ropa tras hacer la colada, o guardarla en los armarios y cajones de cada uno; además de descargar las partes más sencillas del lavavajillas, como los cubiertos o los utensilios que normalmente almacenemos en armarios o cajones a su alcance, evitando de momento los vasos de cristal más delicados y los cuchillos de cocina.

Los 'peques' a la edad de ocho años pueden aprender a poner la mesa, y el orden en su cuarto comienza a ser su responsabilidad, pasando el aspirador una vez por semana y manteniendo recogidos juguetes, ropa y libros. La lavadora y el lavavajillas no deberían tener secretos para ellos (especialmente hoy en día, cuando los niños aprenden a manejar las aplicaciones de los teléfonos móviles al mismo tiempo casi que aprender a leer), y ahora que tienen algo más de fuerza, también pueden ayduar a guardar la cesta de la compra cuando volvemos del supermercado, evitando las cosas más pesadas como un tambor de detergente muy grande. Las tareas en la cocina también pueden volverse algo más complejas: de lavar las verduras y hortalizas pueden pasar a pelarlas con ayuda de un pelapatatas, siempre bajo supervisión, eso sí, además de preparar snacks sencillos por sí mismos, como por ejemplo el sandwich de la merienda.

Las tareas reservadas a los 'peques' más mayores: aprender a manejar la plancha, empezando por las prendas de algodón, menos delicadas, y por cosas pequeñas como camisetas -los pantalones y juegos de cama son más difíciles-, cambiar las sábanas de la cama una vez por semana sin ayuda, o limpiar las ventanas y espejos bajo supervisión de papá o mamá.

Más sobre

Regístrate para comentar