Consejos 'antigravedad' para después del embarazo

La pérdida natural de colágeno, junto con la lactancia, suelen dar lugar a la aparición de estrías y flacidez de la piel del pecho

El efecto de la gravedad y el peso del pecho son dos de los principales problemas que tienen que ver con la caída del mismo: a más volumen, mayor caída, algo que tiene su lógica si tenemos en cuenta que el pecho de la mujer posee escasa sujeción natural. Frente a los ligamentos suspensorios y a los músculos pectorales situados debajo de la mama, la composición del pecho femenino es en un 90% grasa, y ese tejido adiposo es, además, un gran productor de colágeno, con la labor de mantener unidos huesos, tejidos, ligamientos y piel... al menos hasta que la producción del mismo comienza a escasear.

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Con los años, la producción de colágeno disminuye, y tiene lugar este fenómeno que afecta tanto al pecho como por ejemplo a las arruguitas de la cara, otra aprte de la anatomía que suele estar asociada a la falta de colágeno. Junto al proceso natural de la caída del pecho, la lactancia materna sería el tercer factor que entra en juego, ya que al llenarse y vaciarse el pecho de leche varias veces al día, se produce en las mamas un 'efecto yo-yo' que en ocasiones da lugar también a la aparición de estrías.

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Hoy en día existen numerosos tratamientos de cirujía y medicina estética orientados a reconstruir, reafirmar o ensalzar el pecho femenino, que pasan desde productos específicos y cremas, a prótesis o tratamientos ambulatorios. Algunas de las opciones más comunes, explican desde lal clínicas de estética Dorsia, serían por ejemplo la mastopexia, la intervención tradicional de elevación de la mama, las infiltraciones de botox, ácido hialurónico y grasa excedente de otras partes del cuerpo, o las cremas voluminizadoras, así como productos hidratantes que previenen la aparición de arrugas de origen postural, o los masajes que favorecen la elasticidad.

Aunque la caída del pecho es algo inevitable, existen algunas cosas que podemos hacer para prevenir que el proceso se acelere o se presente demasiado temprano.

1. Realizar ejercicios diarios para favorecer los músculos pectorales, especialmente si es con pesas.

2. Intentar prologar la sujeción del pecho el máximo de horas posible, mediante dispositivos diseñados para evitar la caída y la aparición de las arrugas. Algunas de las innovaciones en este terreno son los sujetadores para dormir o para practicar deporte.

3. Mantener una buena higiene postural, con la espalda recta y posición erguida, tanto de pie como sentadas. Durante la lactancia, es importante mantener la espalda pegada al asiento mientras damos el pecho.

4. El agua fría es un buen cosmético natural, que activa la circulación. Un masaje de un par de minutos en círculos al final de la ducha sobre el pecho mejorará la elasticidad de los tejidos.

También es importante recordar que hay que esperar a haber terminado la lactancia para someterse a cualquier tratamiento en la zona del pecho, por lo que los ejercicios y la sujeción diaria son los mejores aliados antigravedad en los primeros meses, al menos mientras dure este tiempo.

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