De mochilas que pesan mucho a pupitres 'mal pensados': Así podemos evitar los dolores de espalda a los niños

'Reciclar' la mochila del año pasado puede ser una mala idea si los niños han dado el 'estirón' durante el verano

Cuando llega el momento de hacer la lista con el material escolar que los niños necesitan para la vuelta al 'cole', muchas veces intentamos seguir utilizando las cosas que aún están en buen estado desde el año pasado, sobre todo teniendo en cuenta que los materiales más caros, los libros, tienen que ser nuevos sí o sí a cada comienzo de curso. Entre los materiales que pueden durar un poco más que el resto está la mochila, que, sobre todo si se trata bien y se lava a menudo, puede prolongar su vida unos meses más allá del verano posterior a comprarla.

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Sin embargo, y dejando al margen que los niños normalmente prefieren estrenar mochila nueva (es una de esas pequeñas motivaciones que ayuda a superar el tener que hacer deberes cada tarde), las mochilas que se 'reciclan' pueden convertirse en una pesada carga para los más 'peques' a lo largo del curso escolar. El motivo no es otro que el impacto que este tipo de bolsas tienen en la postura de los niños según se van haciendo mayores, y van acarreando más y más peso, incluyendo libros, cuadernos, materiales de escritura, y a veces el chándal y las deportivas o incluso un ordenador portátil. El peso de la mochila no debería superar nunca el 10 o 15% del peso corporal del niño, lo que ya de por sí supone un dilema, teniendo en cuenta que no todos los niños en la misma franja de edad -es decir, teniendo que llevar exactamente los mismos materiales al colegio-, tienen la misma estatura, peso o masa corporal.

El problema en sí, por tanto, no es la mochila, sino lo que metemos dentro de ella. Las mochilas para el 'cole', si son buenas y están homologadas, son una manera práctica de llevar los libros, aunque deben de estar siempre adaptadas a la estatura y corpulencia del niño (de ahí el problema de 'reciclarlas': pocos niños en edad escolar no dan un estirón de un año para otro), dejando que se apoyen cómodamente sobre los hombros, de manera simétrica y con cinchas gruesas, distribuyendo el peso de la carga por todo el cuerpo, y poniendo especial énfasis en los músculos de la espalda y los abdominales, que son los encargados de soportar la mayor parte del peso cuando la postura es buena. Ahora bien, cuando cargamos en exceso la mochila, o la llevamos solamente a un hombro, este peso hace que los niños se inclinen hacia delante o hacia un lado para compensar, forzando la espalda en una postura antinatural, de la que se derivan los dolores de los que en ocasiones se quejan los niños.

Consejos para que tus hijos no tengan problemas de espalda

Junto a la necesidad de tener mochilas más ligeras, el segundo problema postural que afecta a los niños en edad escolar es el pupitre, tanto en casa a la hora de hacer los deberes, como en el 'cole'. Los niños, nos recuerda Ata Pouramini, autor del libro 'Tú eres tu medicina', permanecen una media de seis horas diarias sentados, entregados a la rutina académica, a las que hay que sumar el tiempo que pasan sentados en casa. Esto, indica Pouramini, produce además un problema paralelo, que a su vez guarda muchos puntos en común con los dolores de espalda: el sobrepeso infantil, asociado al incremento del sedentarismo combinado (las horas de colegio + las horas de ocio), y también a un mayor consumo de edulcorantes artificiales y productos procesados de alto contenido en grasa. Un índice de masa corporal elevado, explica este quiropráctico experto en nutrición, supone también un riesgo para la espalda, ya que carga la columna vertebral de los niños con trabajo extra.

Siguiendo este hilo, estos serían sus consejos para evitar que los 'peques' sufran de dolores de espalda los próximos nueve meses de colegio:

1. Intentar que la mochila escolar lleve sólo lo imprescindible, distribuyendo el peso del material para que el esfuerzo no se descompense. Las bandas de la mochila es mejor que sean de tela gruesa o acolchada, con el fin de mitigar el peso; si la mochila es de ruedas, enseñar a los niños a regular el tirador para ponerlo a su altura, y así evitar que vayan agachados, forzando posturas antinaturales.

2. A la hora de estar sentados, es importante que los niños, y también sus profesores, comprendan que deben deben sentarse rectos, con los brazos apoyados sobre la mesa. La espalda tiene que estar recta.

3. La altura de la silla y el respaldo deben estar adecuados a la estatura del niño, y lo mismo si utiliza un ordenador para hacer los deberes o los trabajos del colegio. La pantalla debe situarse a la altura de los ojos, y el teclado, cuanto más cerca de las manos, mejor.

4. Igual que es mejor no ahorrar en la mochila, lo mismo sucede con el calzado escolar, que es precisamente el que se ponen más a menudo durante la mayor parte del año. Una mala pisada puede derivar en problemas de columna, y lesiones musculares y óseas. El talón debe quedar bien sujeto, y es muy importante que los zapatos cuenten con arco, para que se adapten al pie.

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