Cinco 'snacks' saludables para hacer el verano más fresquito a los niños

De los 'smoothies' aptos para niños a helados súper fáciles que podemos hacer en casa con los más 'peques'

Si ya has pasado el test de los helados saludables... ¿sabes qué otros snacks súper refrescantes te quedan guardados en el congelador este verano? Cuando los termómetros se disparan, es bueno tener en la recámara algunas ideas fáciles y divertidas que hacer con los niños para que la recta final de las vacaciones se les haga menos cuesta arriba, incluso cuando pasamos la barrera de los 35º. Los helados caseros y los polos de hielo encabezan los grandes favoritos de los 'peques', aunque no son los únicos... ¡Toma nota!

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HELADO CASERO. Un éxito asegurado, muy fácil de hacer con los niños dependiendo de la receta, y que promete rebajar la temperatura de forma inmediata y de manera sabrosa y nutritiva. Los helados caseros, elaborados con leche de vaca, son una fuente deiliciosa de nutrientes -mucho mejor que los industriales, aunque siempre conviene fijarse en la etiqueta-, y, dependiendo del sabor elegido, la fuente de azúcares puede ser natural o añadida, con la posibilidad de optar por variedades de azúcar sin refinar u orgánico.

Los helados caseros se pueden hacer en casa usando una heladera, o removiendo de forma constante, cada cierto tiempo, la mezcla de ingredientes que tengamos en el congelador, de manera que el helado quede cremoso y no se congele del todo. Aquí te explicamos cómo hacer en casa un helado de mandarina, con sólo añadir nata, azúcar y zumo de mandarina; helado casero de vainilla, añadiendo leche y huevos además de una vaina de vainilla; y una receta de helado de chocolate muy fácil de hacer.

KEBAB DE FRUTAS. Si la comida nos entra por los ojos a los mayores, a los 'peques' más todavía. La clásica brocheta de frutas se actualiza este verano en forma de kebab: lo único que necesitas son unos sticks para barbacoa en madera natural, cortar unas cuantas frutas de colores en dados y dejarlas en un bol para que las pongan los niños a su gusto. Algunas variedades de fruta que triunfan en verano por contener grandes cantidades de agua son la sandía (se le puede quitar las pepitas previamente, o comprar una variedad sin semillas), y las fresas, que contienen entre un 92 y un 95% de agua, seguidas de cerca por el melón, la piña o la naranja. Algunas frutas menos hidratantes, pero llenas hasta arriba de nutrientes, serían el plátano o las cerezas, otra fruta divertida que encanta a los niños en verano.

Una variante del kebab de frutas: las piruletas de frutas son snacks más ligeros (no llevan tantas piezas de fruta por unidad), y también son divertidas de comer. Lo único que necesitas son un par de moldes individuales para galletas -mejor si son metálicos, para que la fruta resulte más fácil de cortar y desmoldar- y palitos de helado. Puedes optar por frutas de colores que sean de carne blanda y poco fibrosa, como la sandía o el melón, cortadas en forma de corazones, estrellas o bolitas, como una piruleta de verdad. No es como comerse un polo de verdad, pero seguro que a los niños les divertirá la idea de tomarse la fruta de una manera diferente.

'SMOOTHIES'. Seguro que has leído antes sobre los smoothies, y como son una fuente hiper saludable de antioxidantes, que se toma directamente de un vaso. Aunque la variante para mayores suele incluir hortalizas, semillas y mucha hoja verde, lo cierto es que el smoothie puede convertirse en la solución perfecta para que los niños tomen fruta y se mantengan fresquitos en verano: la receta más clásica es una variante del batido convencional, manteniendo toda la pulpa y carne de la fruta que normalmente descartaríamos al hacer un zumo, mezclándolo en ocasiones con algún lácteo, aunque se puede hacer simplemente con hielo o, dependiendo de las frutas, con una alternativa a la leche de vaca, como la leche de soja o almendras. Es decir, son aptos para los niños intolerantes a la lactosa.

La idea es que, a pesar de estar repletos de nutrientes de todas las súper frutas incluidas en la receta, el smoothie quede lo más suave posible. Aquí te damos una receta para preparar un smoothie de sandía, naranja, limón y ciruela. O este smoothie de fresas con fresas, yogur griego y azúcar.

GRANIZADO. El granizado es otro clásico del verano, con base de hielo y un tiempo de preparación exprés y dificultad mínima. La mayoría de recetas, especialmente con los granizados de frutas, no requieren más que 300 ml. de zumo natural recién exprimido por cada 300 gr de azúcar, y medio litro de agua. Basta con hervir el agua con el azúcar, dejándo la mezcla enfriar después de retirarla del fuego. Se añade el zumo de fruta, y se deja en el congelador, moviendo de vez en cuando para romper el hielo y conseguir el efecto 'escarchado'. Para los amantes del cacao también existen opciones, como este granizado de chocolate, con agua, cacao y azúcar en polvo.

FRUTA HELADA CON YOGUR. Un snack delicioso y fácil de preparar son las rodajas de plátano, una fruta que resulta algo menos apetecible en verano precisamente por tener una menor proporción de agua en su composición, que se presentan a los niños más frías de lo normal, después de dejarlas en el congelador un par de horas. Se pueden servir acompañadas de yogur griego, o dar el 'cambiazo' al plátano por otras frutas también fáciles de comer -es decir, cada pieza es una unidad pequeñita que llevarse a la boca-, como las frambuesas o fresas.

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