Cinco preguntas que pueden ayudar a detectar la intolerancia al gluten en los niños

La variedad de síntomas, y la irregularidad de los mismos, hace que muchas veces el diagnóstico de la celiaquía infantil se retrase varios años

El gluten es un tipo de proteína presente en los cereales, y más concretamente en la harina de los mismos. No todos los cereales contienen la misma cantidad de gluten: el trigo, por ejemplo, es el más común y el que presenta un mayor porcentaje, aunque también aparece en la cebada, la avena o el centeno. El hecho de que encontremos trazas de esta proteína en infinidad de alimentos y productos industriales es una de las razones por las que es tan difícil detectar la celiaquía entre los niños, sobre todo si comen fuera de casa, por ejemplo, en el comedor del 'cole'; las otras serían la irregulaidad de los síntomas, que en ocasiones aparecen unas veces sí y unas veces no, confundiendo por completo a los papás y mamás con un niño celíaco en casa, o el hecho de que la enfermedad sea de carácter latente, es decir: puede aparecer de repente, incluso después de haber estado comiendo alimentos con gluten durante muchos años.

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La mayoría de niños con esta intolerancia hoy en día no reciben un diagnóstico hasta los nueve años, a pesar de que los primeros síntomas se pueden presentar mucho antes. Aquí te explicábamos diez de los síntomas más comunes de la intolerancia al gluten entre los más 'peques', aunque algunos, como la falta de apetito, el estreñimiento o el dolor de tripa (uno de los más difíciles de detectar en los niños, ya que la gran mayoría encuentra muy difícil definir el origen del dolor), son tan vagos que pueden pasar desapercibidos durante años para los padres y para los propios médicos.

Entre las muchas investigaciones en este campo, una de las más curiosas, y que puede resultar práctica para los padres que empiezan a tener dudas acerca de si su hijo muestra o no intolerancia a esta proteína, es la que presentaba en 2010 un equipo de investigadores del Hospital Universitario Odense de Dinamarca, publicado a través de la revista 'Pediatrics', y con el que redujeron a cinco preguntas la posibilidad de elaborar un primer pre-diagnóstico en casa, en un caso de celiaquía infantil. Es decir: con este checklist, los padres podrían potencialmente determinar si los síntomas que presenta el pequeño coinciden con un caso de intolerancia al gluten, y acudir entonces al médico para que haga las pruebas pertinentes.

El cuestionario se testó en su momento entre las 9.880 familias de una localidad danesa, con hijos de entre 8 y 9 años, y entre los cuales, hasta el momento, únicamente se habían diagnosticado 13 casos de niños celíacos. Casi tres mil familias reportaron al menos un síntoma de los incluidos en la lista en sus hijos, lo que dio lugar a llevar a cabo análisis específicos en 1.720 niños. De entre todos ellos, se detectaron 24 casos de posible celiaquía que hasta entonces había pasado desapercibidos para los padres, con un total de 14 diagnósticos. Es decir, de esta localidad danesa en concreto, y hasta el momento de hacer el test, solamente la mitad de los niños celíacos habían recibido un diagnóstico médico mientras que los otros 14 habían permanecido sin diagnosticar.

Las preguntas de este cuestionario:

1. ¿Ha sufrido tu hijo dolor abdominal más de dos veces durante los últimos tres meses?
2. ¿Ha tenido tu hijo diarrea durante más de dos semanas?
3. ¿Tiene tu hijo tendencia a presentar heces firmes y duras?
4. ¿Gana tu hijo peso suficiente?
5. ¿Gana tu hijo altura suficiente?

A pesar de los resultados del estudio, que consiguió diagnosticar a un importante porcentaje de niños celíacos, es igualmente importante recordar que los niños intolerantes al gluten presentan muchas veces un amplio abanico de síntomas, que no todas las veces se dan al mismo tiempo, y que pueden no coincidir con los síntomas más básicos y comunes, descritos en estas preguntas. Un ejemplo: además de la tendencia a no ganar peso, es común que los niños pierdan peso porque no asimilan los nutrientes necesarios a través del intestino. También son comunes los síntomas relacionados con la estabilidad emocional del niño, como la irritabilidad o falta de concentración, que se derivan de las molestias que la enfermedad produce en los más pequeños, así como a los bajos niveles de vitamina B12 que suelen presentar estos niños. También pueden darse casos de dermatitis, huesos frágiles o astenia.

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