¿Quiénes son los niños con capacidades especiales?

El actor y autor Pablo Pineda acaba de publicar un manual para orientar a los padres de personas con discapacidad

Enfrentarse a la vida sin miedo, y sin acomplejarse nunca. Ése es el consejo que se desprende del nuevo libro de Pablo Pineda, y lo cierto es que es una recomendación que podría aplicarse a todo el mundo, sin excepción. Que es precisamente de lo que trata este libro: el propio Pablo ha sido uno de los pioneros en enfrentarse a la vida sin miedos y sin complejos, primero convirtiéndose en el primer alumno con Síndrome de Down de una Universidad española, para después acabar estudiando dos carreras y conseguir una nominación al Goya. Todo en tiempo récord, aunque él parece que le quita hierro al asunto: lo importante es saber sacarle partido a las capacidades de uno mismo sin ponerse límites desde fuera.

'Niños con capacidades especiales' no es una autobiografía, aunque sí un manual para padres, escrito desde la propia experiencia. La premisa: las personas con “capacidades diferentes” no son personas enfermas a las que hay que compadecer y sobreproteger. El papel de la familia, la autonomía, la escolarización, la independencia, la vida en pareja, la inserción laboral... cuentan a la hora de hablar de las diferentes formas de capacidad, de visibilidad y también de respeto entre personas que en realidad son iguales. Hablamos con el autor para que nos explique la idea detrás de este libro.

¿Cuál es la distinción entre una persona con "discapacidad" y una persona con "capacidades especiales"?

La principal distinción está en el significado social de ambos términos. El lenguaje configura el pensamiento. Con el primero, lo que primero se piensa es que es persona tiene menos capacidad que nosotros; por tanto son personas inferiores y hay que tenerles pena, y, sobre todo, protegerles y cuidarles. Sin embargo con el segundo término, lo que la sociedad piensa es que estamos en el mismo nivel, pero con otras capacidades. Esto nos lleva a tratarlos de igual a igual, con normalidad y a educarles e incitarles a hacer cosas, y también a apostar por su futuro

¿Sirve este manual para todo tipo de padres de niños con discapacidad, además del síndrome de Down?

Claro que sirve para este tipo de padres, pero no sólo a ellos. Sirve para todos los padres en general, pues la educación es la misma para todos. No hay dos educaciones. Por tanto las pautas que doy en el libro sirven para todos sin excepción. No es un libro para "discapacitados", es un libro para todos.

¿Qué les dirías a los padres que reciben la noticia de un hijo con una capacidad diferente?

Yo les diría que reacciones como el miedo o la incertidumbre ante el futuro son normales pero hay que darles la vuelta y pensar que es un reto para ellos y que por tanto hay que intentarlo y no pensar tanto en el futuro. Ése ya vendrá. Lo importante es trabajar en el presente y hacerlo día a día, con paciencia y tenacidad.

¿Qué consejo es el más importante para un maestro que tenga un niño con capacidades especiales en su clase?

La pauta, más que un consejo, es que piense el profesor piense que es un alumno más, y por tanto tratarle como lo que es, sin darle ningún favoritismo. Si una asignatura hay que aprobársela, que sea por su esfuerzo; y si se le debe suspender, hay que hacerlo .

Una cosa es convencer a unos padres de que su hijo puede, y otra a los empresarios. ¿Cuáles son las barreras en las que nadie piensa?

Una de las principales barreras que no se ven y pasa inadvertida es el lenguaje, tanto oral como gestual. Por ejemplo, hablar usando una mirada conmiserativa y un gesto afectado, lo cual delata paternalismo y pena. A esto se le añade un tono empalagoso e infantil, que se confirma usando expresiones como ¿Entiendes? o ¿Comprendes?. También hay otro tipo de expresiones que nos discriminan, como por ejemplo “¿El niño viene solo?”, “¿El niño vota?”, ”¿El niño que bebe, agua verdad?". Todo esto lo seguimos escuchando incluso a los 40 años, y siempre con las dos mismas palabras: el niño.

Hablando de barreras, ¿es más difícil derribarlas cuando se tiene una discapacidad que se 've', o que está inmediatamente asociada a estereotipos?

Casi siempre las discapacidades que se ven suelen estar asociadas a estereotipos. Por ejemplo, el Síndrome de Down se ve, pero enseguida se asocia a personas cariñosas, dulces, repetitivas y que tenemos ritmo. En este caso, las barreras son las mismas, e igual de difíciles de derribar, pues son sociales, culturales.

Una mayor visibilidad ayudaría a vencer estos estereotipos. ¿Qué caminos hay para conseguirla?

Para conseguir una mayor visibilidad se necesita seguir varios caminos a la vez. Por un lado el personal, pues demuestras lo que vales. También el público, pues hace que la gente se replantee cosas. Pero también el social, para demostrar tu valía personal, y el laboral, pues demuestras tu valor como profesional. Todo esto hace que la sociedad te vea. La visibilidad es algo que hay que hacer a cuatro bandas.

Además de autor y profesor, eres actor. Son dos esferas muy diferentes ¿Crees que la visbilidad funciona mejor el ámbito personal (la integración en los colegios y universidades por ejemplo) o en el público?

Depende de cómo se quiera que sea esa visibilidad. Si se quiere que sea a nivel educativo, el que mejor funciona es el ámbito personal, pues ahí es donde demuestras tu competencia. Ahora si lo que quieres es ser visible a nivel social, es mejor el ámbito público, ya que entonces demuestras a la sociedad la competencia de todo un colectivo. Desde mi experiencia puedo decir que las dos son complementarias, pues ambas inciden en lo mismo: demostrar que se puede.

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