Arena, sol y playa: Todas las recomendaciones para tener unas vacaciones de lo más seguras

Desde la protección solar a mantener a los niños al alcance de la mano si se encuentran jugando con agua

Incluso con sombrilla, toalla y bañador, la seguridad en vacaciones sigue siendo lo primero en que piensan los padres en los meses de verano. Sobre todo si se tienen en cuenta las cifras desveladas estos días por la Asociación Española de Pediatría, y que sitúa el ahogamiento como la segunda causa de muerte accidental entre los menores de 19 años, después de los accidentes de tráfico -al menos en Europa. Solamente en España, este tipo de accidentes representan el 13 por ciento de la mortalidad infantil por lesiones.

La supervisión de los niños, especialmente los más pequeñines -el ahogamiento en edades tempranas puede ocurrir con tan poca cantidad de agua como 2 centímetros-, pero también los adolescentes varones (uno de los grupos de riesgo según la AEP), es fundamental durante la temporada de baño, ya sea en la piscina, la playa o con cubos con agua. De hecho, y aunque la presencia de un socorrista es la mejor forma de evitar que los accidentes acuáticos terminen en ahogamiento, no por ello se debe dejar de vigilar a los niños. Dos recomendaciones esenciales según los pediatras españoles es tener a los niños muy pequeños siempre al alcance de la mano (la distancia recomendada si se encuentran cerca del agua es no superior al tamaño de nuestro brazo), y apuntar a los niños a clases de natación a una edad temprana, sobre todo a partir de los 4 años. También evitar situaciones de distracción mientras los niños están dentro o alrededor del agua, como hablar por el móvil o socializar, o enseñar a los niños a que no naden sin la supervisión de un adulto.

Otras recomendaciones, en este caso más técnicas, en estos meses es disponer de un cercado completo de la piscina, lo suficientemente alto para que los niños no lo puedan trepar, y que permita la visión del agua. Algo especialmente importante si se tiene en cuenta que es en las piscinas unifamiliares y de comunidades de vecinos donde mayor número de ahogamientos se registran cada verano. También está en nuestra mano el hacer que los niños usen dispositivos de flotación, optando por chalecos y evitando el uso de flotadores que se puedan deshinchar. En lo que respecta al riesgo de tirarse de cabeza desde el borde de la piscina, es precisamente esta práctica la que causa más del 70 por ciento de todas las lesiones medulares relacionadas con actividades deportivas y recreativas en el agua. Algo que ha llevado a los pediatras españoles a solicitar el desarrollo de estándares europeos para las piscinas públicas, que incluyan la señalización del nivel de profundidad del agua, además de otros aspectos como bordes de escalones coloreados, e implementar el uso de señales y símbolos de seguridad, como por ejemplo el referido a la prohibición de tirarse de cabeza.

LOS NIÑOS, SIEMPRE AL ALCANCE DE LA VISTA

Si tener a los niños al alcance del brazo es lo más aconsejable cuando los 'peques' se encuentran cerca del agua, en entornos más de 'secano' también es aconsajable no perderles de vista, especialmente en estos meses. De hecho, según un estudio realizado por Stikets, una empresa de pulseras identificativas para niños fundada por dos mamás emprendedoras, hasta el 65 por ciento de las madres con niños de entre 2 a 9 años reconoce haber perdido de vista a sus hijos en alguna ocasión, con el consiguiente 'momento de pánico' que ello conlleva. ¿Por qué hay que tener más cuidado en verano? Pues por que aunque estas situaciones se producen un 58 por ciento de las veces en centros comerciales, el segundo entorno más habitual, con un índice del 16 por ciento, es la playa.

La fórmula de las pulseras identificativas no es nueva: la Cruz Roja las emplea en eventos con gran afluencia de personas mayores y niños, como las fiestas populares, y suelen incluir, además de datos personales y un número de registro, un cierre casi imposible de abrir para los más pequeñines. Algo que podemos copiar para evitar estos momentos de estrés en plenas vacaciones, y así minimizar el tiempo y riesgo de pérdida de los niños.

SEGURIDAD BAJO EL SOL

Otras recomendaciones que no fallan cada verano tienen que ver con el sol y la protección solar, tanto de los mayores como de los más jóvenes de la familia, especialmente si contamos con el aumento de casos de cáncer de piel que se ha vivido en los últimos años, y que, según sugieren los estudios, tiene que ver tanto con la predisposición genética como con el mayor número de actividades de ocio que se realizan hoy en día al aire libre. En el caso de los mayores, por ejemplo, entre estas actividades se contaría el running, una de las prácticas deportivas con más adeptos en España. En el de los más pequeños, los campamentos al aire libre y las horas de piscina o playa. Es decir, no se trata de no realizar estas actividades, sino de hacerlo con seguridad.

El daño producido por las radiaciones solares sobre la piel tiene, además, un efecto acumulativo: las sobreexposiciones en la infancia cuentan lo mismo que las que se dan en la edad adulta. Algunas recomendaciones para disfrutar del sol este verano, sin preocuparnos por sus efectos:

1. Evitar la exposición excesiva, sobre todo en las horas centrales del día.

2. La mejor protección solar para los niños es la ropa que cubra la piel, como camisetas con mangas y pantalones tipo bermudas, sombreros y gorros con ala, especialmente si el tejido es tipo sunscreen, es decir, no deja pasar los rayos UV. Hace unos días veíamos este tipo de bañadores entre las nuevas tendencias en swimwear para niños.

3. En las zonas de piel que quedan descubiertas, hay que utilizar cremas protectoras con factor de protección 15 o superior; deben ser cremas resistentes al agua y proteger tanto de los rayos UVA como UVB. La aplicación se hará al menos 30 minutos antes de la exposición al sol, repitiendo cada dos horas, y después de cada baño.

4. Los ojos también sufren los efectos del sol. En la infancia, el cristalino no se encuentra plenamente desarrollado, por lo que es importante que los niños utilicen gafas de sol homologadas, que posean el sello CE que indica que cumplen los requisitos de la normativa europea.

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