¿Están preparados nuestros hijos para evitar el 'ciberacoso'?

Empatizar con los niños es fundamental para entender sus sentimientos y emociones cuando estamos ante un caso de acoso en Internet

Durante años, el bullying en las escuelas ha sido uno de los principales problemas a los que se tenían que enfrentar los padres, que no entendían los cambios de humor o el 'bajón' en las notas de sus hijos sin que hubiera explicación aparente. Obviamante, no todos los casos de malas notas o de niños repentinamente introvertidos están relacionados con el acoso, aunque sí es verdad que existe una cierta 'sintomatología' que puede ponernos sobreaviso de que algo va mal cuando los niños salen de casa.

Cuando los problemas suceden dentro de las aulas, es difícil comprender el alcance que el acoso infantil puede tener en los niños, especialmente porque, en la mayoría de casos, los pequeños que lo sufren tienden a esconder o no hablar de estas situaciones por miedo o vergüenza. Con el auge de las nuevas tecnologías, y muy especialmente desde que ordenadores, móviles y tabletas han pasado a formar parte del día a día de los niños, las formas de acoso entre menores han evolucionado hacia formas más sofisiticadas de ciberacoso, el término que se da al acoso mediante el uso de tecnología digital: de media, uno de cada cuatro niños con edades comprendidas entre los 12 y los 17 años son víctimas de este tipo de ataques cibernéticos.

Estas son las cifras que manejan los expertos en seguridad digital de Kaspersky Lab, y quienes han elaborado una lista de recomendaciones enfocadas a cómo apoyar a las víctimas del acoso en Internet en colaboración con un equipo de psicoanalistas infantiles. Aunque parezca que la terminología del ciberacoso se queda algo anticuada a estas alturas del siglo XXI, lo cierto es que sigue estando muy presente en el día a día de muchos niños, con consecuencias serias: lo mismo que sucede con el acoso en el patio del colegio, el cyberbullying suele volver a los niños más reservados e introvertidos, su rendimiento escolar se resiente, y pueden presentar conductas agresivas, depresivas e incluso llegar a autolesionarse. El primer paso para acotar este problema es ponernos en la piel de los niños, y entender en qué consisten exactamente estas técnicas de bullying, conociendo de primera mano qué entra y qué no dentro de la definición de ciberacoso, así como sus señales síntomas, con el fin de encontrar soluciones dentro y fuera de la red.

“La confianza y las conversaciones abiertas son el primer paso para tratar una situación de ciberacoso", explica Lisa Wright, co fundadora de la iniciativa educacional anti-ciberacoso Webiket.com. "También se debe llevar un acercamiento regular para evaluar la situación, e idear estrategias para tratar tanto el ciberacoso como el estado emocional del niño”. Es decir: a la hora de enfrentarnos a algo tan complejo como un caso de acoso en la red, donde no están claros ni los límites ni muchas veces siquiera la identidad de los acosadores, el primer paso y más importante es hacer un ejercicio de acercamietno con los niños, para que encuentren en los padres (o en las personas adultas dispuestas a ayudarles) la sensación de seguridad que han perdido en su vida virtual. Estar a su lado, sin prejuicios, y simplemente escuchándoles con cariño y aceptación, sin importar lo que haya pasado o lo que hayan hecho.

Esto no significa que haya que restarle importancia, ni tratar con condesdencia estos problemas. Los niños que sufren acoso, tanto real como cibérnetico, suelen presentar un estado emocional más frágil y vulnerable, por lo que es labor de los padres el tomar las riendas emocionales de la situación, haciéndoles saber que entienden la seriedad del problema y que su dolor está justificado. Hay que tener mucho cuidado de no sugerir en ningún caso que el niño puede haber provocado la situación, incluso aunque sea cierto. Este tipo de actitudes pueden crear una barrera entre padres e hijos, y llevar al niño a pensar que los mayores no le entienden.

También importante que los niños comprendan que los padres sienten lo mismo que ellos sienten, explicándoles que han pasado por situaciones similares (quizá no en Internet, pero seguramente sí cara a cara), reforzando la idea de la comunicación, por ejemplo sugiriendo que lo más importante para ellos fue encontrar a una persona que escuchara y que estuviera con ellos en todo momento. Sentando las bases de esta comunicación a través de la empatía es posible ganarse la confianza de los niños con tiempo y paciencia, algo fundamental si queremos no precipitarnos a la hora de empezar a hablar del incidente. También hay que intentar no predecir qué es lo que el niño va a decir, dejándole tomar la iniciative usando sus propias palabras, y sin sugerir que su problema 'no es para tanto', o que es posible afrontarlo sin ayuda de nadie.

“El ciberacoso es un tema complejo que requiere de acercamiento con múltiples aspectos", explica Caron Mullen, experta en ciber-psicología. "Es necesaria una estrategia para respaldar el estado emocional del niño. A corto plazo, existen consejos prácticos para ayudar al niño a atravesar los peores momentos de forma positiva, sin recurrir a acciones que puedan agravar el problema". A largo plazo, lo que cuenta es ayudarle a desarrollar una resistencia que le permita lidiar con experiencias sociales problemáticas como esta. "El primer paso, y el más importante, es que el padre se gane la confianza de su hijo para poder compartir la carga y poder desarrollar juntos un plan de acción para lidiar con la situación”.

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