La alimentación, durante y después del embarazo

¿Qué hay de cierto sobre los antojos? ¿Es recomendable seguir una dieta durante la gestación?

Si a menudo se insiste en una alimentación equilibrada como forma de prevenir la obesidad entre los más 'peques', lo mismo debería suceder desde mucho antes de que se conviertan en personitas. Concretamente, desde el embarazo de la mamá. “Las españolas no cuidan suficientemente su alimentación y apenas cambian sus malos hábitos durante el embarazo y la lactancia”. Así lo asegura Julio Basulto, nutricionista y autor del libro 'Mamá come sano'; unas afirmaciones que coinciden con el estudio publicado por 'Nutrients', coordinado por la dietista Marta Cuervo en otoño del año pasado, y que, tras analizar los hábitos alimenticios de 14.000 españolas, define una curva muy leve en los cambios en la alimentación de las embarazadas, con tendencia a un pequeño aumento de verduras en la dieta, frente a un consumo casi idéntico de embutidos y bollería.

Pero, ¿existe algo así como los 'superalimentos' para embarazadas? “Superalimentos no hay ninguno", asegura Basulto, "sino una dieta sana que incluya frutas, hortalizas, frutos secos, legumbres o cereales integrales. Hablar de superalimentos es desorientar y confundir”. Sí que existen, sin embargo, los alimentos prohibidos, siendo el más común e importante de todos el alcohol, que debe restringirse por completo, a pesar de que, según el dietista, hasta el 40 por ciento de embarazadas beberían 'algo de alcohol', en parte por la creencia de que "el vino, en cantidades moderadas, es saludable”.

Otros alimentos prohibidos serían las algas, por su alto contenido en yodo, el hígado, que presenta un exceso de vitamina A, o las nueces de Brasil, ya que tomar más de seis al día puede producir toxicidad por selenio, además de algunos pescados con un elevado nivel de mercurio, como el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio. El Consejo general de Dietistas y Nutricionistas de España recomienda igualmente no beber más de una o dos tazas de café al día, ni tomar bebidas energéticas, así como evitar la automedicación con complementos alimenticios.

Aunque una alimentación moderada es lo más recomendable, es importante subrayar que las mamás embarazadas no deberían practicar ningún tipo de dieta restrictiva durante el embarazo, ni siquiera si se tiene sobrepeso, ya que una dieta hipocalórica puede generar cuerpos cetónicos, que atraviesan la barrera placentaria, afectando al sistema nervioso del bebé. En cuanto al peso ideal, las recomendaciones del nutricionista Julio Basulto se suman a las del estudio del NICE (National Institute for Health and Clinical Excellence), para quienes el peso de la mujer antes de concebir es clave tanto para determinar el éxito del embarazo como la salud del futuro bebé. De hecho, seguir una dieta adecuada, o bajar de peso antes de la gestación, fueron dos de las principales recomendaciones de la guía elaborada por la Cátedra Danone de la Universidad de Barcelona en colaboración con el Hospital Sant Joan de Déu hace dos años, y que ya entonces animaba a las futuras mamás a consumir pescados ricos en Omega-3, aumentar el consumo de alimentos con hierro, o seguir una dieta rica en vitaminas antioxidantes. Según sus conclusiones, de hecho, las mujeres con un índice de masa corporal superior a 25 presentarían un mayor riesgo de sufrir complicaciones durante la gestación, incluida la diabetes gestacional, los trastornos hipertensos o el parto prematuro.

A pesar de estas indicaciones, es aconsejable no pesar a las mujeres de forma rutinaria mientras están embarazadas, a fin de reducir cualquier tipo de ansiedad que puedan generar los números de la báscula.

¿Son un mito los antojos?

Desde helado de chocolate hasta pepinillos en vinagre: hay tantos tipos de antojos como mujeres embarazadas. Una tentación de lo dulce o lo salado, que aunque no tiene por qué resultar perjudicial si se consume de manera esporádica, no son desde luego una necesidad alimenticia de las embarazadas. María Colomer, miembro de la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas, asegura en este sentido que lo peligroso es “dejarse llevar por esos antojos cuando se trata de alimentos malsanos”, y recomienda sustituirlos por otros más saludables. Un ejemplo: si apetece comer helado o fresas con nata, se pueden sustituir por yogures cremosos desnatados. Si lo que apetece son caramelos, mejor sustituirlos por frutos secos, como pasas, orejones o dátiles. En lugar de dulces o bollería, mejor recurrir a las tostadas de pan integral con mermelada.

¿Qué pasa durante la lactancia?

Duante el período de lactancia, la única recomendación del Consejos General de Dietistas y Nutricionistas es tomar tres raciones de lácteos al día, o, en su defecto, 200 microgramos de yodo, y una pizca de sal yodada. Para las mujeres vegetarianas, se recomienda tomar un suplemento de vitamina B12, y en cuanto a la ingesta de líquidos, beber cuando sea necesario, en función de la sed. A estos consejos María Colomer añade que no hay que tener prisa por perder peso. “Hay que comer bien, nada de hacer dietas milagro para estar como antes, es mejor centrarse en el bebé, dar largos paseos, y poco a poco todo volverá a estar bien."

Si una vez superado este tiempo aún queremos perder algo de peso, lo más recomendable es combinar una alimentación sana con ejercicio. Entre las posibles alternativas, y siempre teniendo en cuenta que para seguir una dieta hay que hacerlo bajo supervisión médica, una de las más novedosas es la nutrigenómica, una rama de la genómica nutricional que estudia las interacciones entre el genoma y los nutrientes, y que, tal y como explica la doctora Maxi Almonte, médico estético de CRES, se trataría de hacer un "seguimiento de un programa nutricional basado en cómo la nutrición afecta a los genes, permitiendo saber cómo se digieren y metabolizan los alimentos". Cada plan nutricional de este tipo está adaptado al genoma del cada persona. Para las más clásicas, los abdominales hipopresivos pueden resultar un buen punto de partida si nos decantamos por ponernos manos a la obra en el gimnasio, combinados eso sí con una alimentación equilibrada.

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