Así son los libros que los niños leerán en el futuro

Los libros digitales han abierto la puerta a nuevas experiencias de lectura, también para los más 'peques'

A partir de 2016, los niños finlandeses dejarán de aprender caligrafía traidional (la que se escribe con letra inclinada), para sustituirla por la mecanografía en ordenador. Este pequeño gran paso educativo se une a la tendencia, no sólo de integrar cada vez más ordenadores y tabletas digitales en las aulas, sino de orientar a las nuevas generaciones hacia el futuro digital: apenas unos meses antes del anuncio del departamento de educación finés, Google ponía en marcha la campaña 'Made with Code', pensada para animar a las niñas a estudiar computación, y así reducir en el futuro la brecha que existe entre hombres y mujeres programadores dentro de la compañía, y que en la actualidad emplea solamante a un 17 por ciento de mujeres ingenieras frente a un 83 por ciento de hombres.

El futuro se escribe en lenguaje 2.0, y de ahí que los sistemas educativos y programas como el de Google hayan comenzado a ponerse manos a la obra a la hora de introducir a los 'peques' al entorno digital lo antes posible. Y esto también se aplica a lo que aprenden en casa, o cuando termina el 'cole', tanto mediante actividades extraescolares como con la lectura. Es, de hecho, en este tipo de actividades donde recae gran parte de la diferencia en el rendimiento de los alumnos con un mejor desarrollo escolar. Así lo defiende por ejemplo el periodista de 'The New Yorker' Malcolm Gladwell, quien hace unos años ya analizaba el programa KIPP, una escuela situada en el barrio del Bronx, en Nueva York, y donde se compensan las diferencias educativas respecto a los centros con mejores recursos introduciendo más horas lectivas tanto en vacaciones como los fines de semana. Así, defienden, se suple la falta de acceso de los alumnos a actividades extracurriculares en las zonas más deprimidas de la ciudad.

La lectura fuera de clase es importante precisamente por esto: los niños continúan aprendiendo sin necesidad de un profesor, también en vacaciones. De ahí que el futuro de los libros esté también marcado por la era digital, comenzando por los libros electrónicos (como el superventas de Amazon, Kindle, que permite comprar libros online y enviarlos directamente al dispositivo desde Internet), y acabando por las apps de lectura, como Oyster, un servicio de lectura en streaming que permite acceder a más de un millón de títulos (entre ellos la saga completa de 'Harry Potter', o todos los libros editados por Disney), por una tarifa plana mensual. Algo muy parecido al servicio de películas y series de televisión Netflix, o incluso Spotify.

La preferencia por los libros digitales es especialmente importante en los niños en edades entre 8 y 18 años, frente a los jóvenes de 18 a 25: el segundo grupo, tal y como se hacía público el pasado mes de septiembre en la Bookseller Children's Conference -un evento que reúne cada año en Londres a expertos en literatura infantil-, aún prefiere los libros editados en papel casi el 70 por ciento de las veces. El primero, sin embargo, sentiría especial preferencia por las palabras leídas directamente de una pantalla: a los 'peques' no les asusta leer en el iPad, en un e-book o incluso en un smartphone.

Entre las ventajas de estos 'libros del futuro': la posibilidad de desarrollar aventuras multimedia y libros que hilvanan sus historias con las redes sociales, y permiten compartir parte de la lectura con el círculo de amigos del niño, convirtiendo una experiencia que tradicionalmente era individual en algo colectivo. También los libros que incentivan un aprendizaje paralelo, proporcionando acceso a diccionarios, enciclopedias y referencias online. Más posibilidades: los libros que permiten recuperar los librojuegos en los que los niños eligen la trayectoria de la narración a través de diferentes opciones, creando libros cada vez más personalizados. Y los libros de realidad aumentada, que dan vida a los personajes y permiten interactuar con ellos en la pantalla.

Foto: © BooksARalive

En este último grupo, por ejemplo, entrarían proyectos como BooksRalive, una editorial con presencia en España, que produce libros infantiles de realidad aumentada -combinando una edición clásica en papel con una app-, y que ya edita historias para niños a partir de dos años.

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