¿Se pueden aliviar las náuseas del embarazo?

Las náuseas gestacionales afectan casi al 70 por ciento de mujeres embarazadas, aunque podemos sobrellevarlas con algunos trucos caseros

Aunque no todas las mamás viven las náuseas gestacionales igual, sí es cierto que es uno de los síntomas más comunes que acompañan al primer trimestre, en ocasiones alargándose durante períodos que llegan a sobrepasar la semana 20. La versión más acusada de este síntoma, la hiperémesis gravídica, puede llevar a la mamá a mantener reposo absoluto durante semanas, además de tomar precauciones extraordinarias para prevenir deshidrataciones, mareos, deficiencias nutricionales y pérdida de peso.

Para las mamis que pasan por las náuseas del embarazo convencionales, existen una serie de medidas que podemos tomar para hacer más llevadero este primer tramo. Según explican desde el laboratorio Aplicaps by Clover, la patología asociada a las naúseas es en realidad una combinación de diferentes variables, que actúan en el organismo de la mujer a varios niveles, y suelen afectar en torno a un 70 por ciento de las embarazadas, derivando en vómitos entre un 30 y 50 por ciento de los casos. Algunos de los potenciales 'culpables' de las molestas náuseas matutinas: la liberación de mayores cantidades de hormonas, como la progesterona o la gonadotropina coriónica humana, una hormona que aumenta de manera exponencial durante los primeros meses del embarazo, y cuya presencia en el organismo suele coincidir en fechas con las náuseas y vómitos; también el estrés, el factor psicológico asociado a este tipo de síntomas, y que suele ser común entre las mamás embarazadas.

Algunas recomendaciones para sobrellevar las náuseas gestacionales:

1. Ajusta la dieta. En casos leves de náuseas del embarazo, es recomendable tomar pequeñas porciones de alimento en intervalos cortos, modificando lo que comemos para que cada comida sea más ligera, con abundancia de proteínas, frutas y verduras, y dejando de lado los alimentos ricos en grasas. También es recomendable elevar el consumo de zinc, mediante la ingesta de plátanos, cereales integrales o legumbres, ayudando con ello a prevenir los mareos. La vitamina B6 es otro remedio alternativo que ayuda a reducir este malestar, ya que favorece el metabolismo de lípidos, carbohidratos y proteínas, además de disminuir la fatiga, regular la actividad hormonal y contribuir al funcionamiento del sistema inmunitario. La encontrarás en el germen de trigo, además de carne, huevos y pescado, verduras y legumbres, especialmente el aguacate y el plátano, las nueces y otros alimentos ricos en granos integrales. Y muy importante: no te olvides de beber líquido en abundancia, sobre todo si las náuseas van acompañadas de vómitos.

2. Evita los olores desagradables. En general, aunque especialmente en lo que concierne a los alimentos con olores fuertes, ya que acentúan los mareos y las náuseas. También es importante acordarse de ventirlar las habitaciones a diario, especialmente la cocina.

3. Los medicamentos, con precaución. Aunque en ocasiones, y si el cuadro que se presenta es severo, los antihistamínicos o antieméticos pueden ayudar a aliviar estos síntomas, este tipo de medicamentos están contraindicados en mujeres embarazadas, por lo que es preferible optar por otros medios alternativos elaborados con productos naturales. Uno de los más comunes es el jengibre, un antiemético natural que puede ayudar a prevenir las naúseas.

4. Relájate. Desde primera hora del día, tomándote tu tiempo para levantarte de la cama: aprovecha para descansar 15 minutos antes de ponerte en pie, y come dos o tres galletas antes incluso de plantar el pie en el suelo. También es importante aprender a distinguir los detonantes (no sólo los alimentos con olores fuertes pueden provocarnos náuseas: cada mujer cuenta con su propia lista), y acordarse de respirar hondo y dejar de lado el estrés. Duerme lo suficiente por la noche, y tómate una pequeña siesta si estás cansada durante el día.

5. Considera terapias alternativas. Algunas mujeres prefieren probar otros métodos menos corrientes, como la acupresión o la acupuntura. Fundamental, eso sí, consultar primero con el médico.

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