Súper alimentos para prevenir catarros en los 'peques'

Algunos alimentos contribuyen a reforzar el sistema inmune, y ayudan a los niños a sobrellevar mejor los catarros y gripes estacionales

Al contrario de lo que dice alguna que otra creencia popular, tanto los catarros como las gripes son producto de un virus: ambas se consideran enfermedades infecciosas de las vías respiratorias, que se diferencian sobre todo en los síntomas (los resfriados son comunes y sus síntomas suelen ser más leves, mientras que la gripe puede ser más o menos agresiva además de ser estacional), y la manera en que se producen los contagios. Es por eso que no sea fácil ni prevenirlos, ni 'curarlos' como tal: la única manera de prevenir un catarro es evitando posibles fuentes de contagio -en el caso de los niños, el 'cole' o la guardería suele ser el principal foco de infecciones y es prácticamente inevitable, sumando entre nueve y doce resfriados por niño al año-, y la única manera de tratarlo es manteniendo a raya sus síntomas.

A pesar de todo, no está de más enseñar algunas normas de prevención a los más pequeños, como abrigarse y desabrigarse correctamente cuando salen a la calle o entran en sitio cálidos, lavarse a menudo las manos y a cubrirse la boca y nariz al estornudar, además de reforzar su sistema inmune añadiendo un plus de salud a lo que comen durante los meses invierno. ¿Sabes cuáles son los mejores alimentos para esta estación?

LAS GRASAS 'BUENAS'. Como las del pescado azul -el atún, el pez espada o el salmón-, rico en aceites Omega-3, además del aguacate (por ejemplo, un guacamole) o los frutos secos como las nueces y almendras. Sustituye las grasas trans y saturadas por grasas buenas siempre que sea posible, para mejorar la salud general de los más pequeños.

FRUTAS, ESPECIALMENTE CÍTRICOS. Los cítricos, como las naranjas, mandarinas o el limón, contienen grandes cantidades de vitamina C, que ayuda a reforzar las defensas y prepararles para sobrellevar los síntomas de los catarros y la gripe estacional. También ayudan al organismo a absorber otros nutrientes, como el hierro. Aunque no está científicamente comprobado que prevengan per se los catarros (como dirían hace años nuestras abuelas), sí podría haber una relación entre la duración del catarro y un mayor consumo de vitamina C.

VERDURAS Y HORTALIZAS. Las verduras de invierno, las de hoja verde, como las espinacas o las acelgas, y las que ponen notas de colores, como la remolacha, las zanahorias o la calabaza. Cuanto más color tenga el plato de los niños, más saludable, especialmente si las verduras no están cocinadas, ya que tanto al hervirlas como al pasarlas por la plancha, pierden parte de sus propiedades. Las verduras congeladas, por otra parte, ayudan a mantener los nutrientes intactos durante más tiempo. Suponen un gran aporte de vitamina A, fundamental para la dieta a cualquier edad.

LEGUMBRES. Garbanzos, lentejas, judías... son uno de los grupos alimenticios más saludables, cargadas de proteínas y con un aporte extra de antioxidantes que ayudan a fortalecer el sistema inmune.

YOGUR NATURAL. El yogur fresco es un alimento probiótico natural. Prueba a dárselo a los niños con una cucharada de miel: otro alimento altamento nutritivo, que actúa como antibacteriano y sirve para aclarar la garganta. Los lácteos, eso sí, mejor retirarlos si ya se ha producido el contagio, al empeorar la mucosidad, uno de los síntomas más persistentes de gripes y catarros.

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