Facebook, Instagram y Twitter: Así deben utilizarlos los 'peques'

Cada red social presenta sus peligros y normas, ¿sabes cuál es la mejor manera de proteger la privacidad de los niños?

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Lo que antaño eran los mensajes de texto y, antes incluso, las llamadas de teléfono interminables o las cartas; hoy en día son las redes sociales las que encabezan la manera en que nuestros hijos se comunican entre sí. Las nuevas formas de comunicación han transformando no sólo la forma en que hablan con unos y otros, sino que se han convertido en una extensión más de su identidad y manera de expresarse, con sus propios lenguaje y símbolos (desde abreviaturas prácticamente incomprensibles hasta elaboradísimos emoticonos), exclusivos del entorno 2.0. De ahí el aumento en la popularidad de ciertas redes sociales entre los más jóvenes

Una popularidad que entra en conflicto con la negativa de los padres a la exposición temprana a este tipo de medios, comprensible dado los peligros que pueden acechar en la red (como el phishing o una exposición más abierta al bullying, que a menudo se ejerce de manera anónima desde detrás de la pantalla).

A pesar de una cierta resistencia inicial, a veces resulta imposible retrasar eternamente el acceso de los niños a Twitter o Facebook, además de YouTube; quizá la red social que más comentarios negativos de desconocidos acumula por página vista. Lo mismo ocurre con Instagram, una de las más populares entre las nuevas generaciones.

Siguiendo el dicho de 'si no puedes con el enemigo, únete a él', en estos casos lo mejor es conocer a fondo las particularidades de las redes sociales, y lo que es más, debatir con los más pequeños las diferentes normas de uso dependiendo de cada entorno en concreto. Una acción similar a la que algunas celebs se han visto obligadas a tomar, tanto públicamente como en su vida familiar. Tal y como Angelina Jolie desvelaba en una entrevista a la revista 'People' el pasado diciembre, el extenso clan Jolie-Pitt cuenta con un monitor experto en ciberseguridad, que controla no sólo el acceso de los niños a las redes sociales, sino la exposición de éstos a los mensajes que les llegan a través de Internet, y que puedan resultarles dañinos al ser una de las familias más mediáticas de Hollywood.

Algunas sugerencias para monitorear las redes sociales en función de su usabilidad:

INSTAGRAM. Al basar su contenido exclusivamente en imágenes, es una de las más susceptibles en lo que respecta a la privacidad de los más pequeños; así como a sus derechos de imagen. La aplicación permite que los perfiles sean públicos o privados, esto es, accesibles o no a desconocidos; aunque es necesario modificar la privacidad de manera explícita para que las fotos no queden a la vista de todo el mundo con una simple búsqueda en Google. Cuando una cuenta es privada, solamente los followers aprobados pueden ver las fotos que compartimos, permitiendo tener un cierto control sobre dónde van a parar nuestros contenidos.

Las normas de uso de Instagram a debatir con los peques pueden prolongarse al contenido de las fotos en sí: por ejemplo, no abusar de los selfies o tener cuidado con imágenes delicadas, que desvelen información privada como nuestra dirección, o si estamos de vacaciones o en casa.

FACEBOOK. El sistema de privacidad de Facebook es complejo y personalizable al milímetro; de ahí que resulte difícil comprender su funcionamiento al completo a menos que invirtamos algo de tiempo en ello, modificando contenido a contenido lo que queremos que sea público y lo que no. A la hora de dialogar con los niños, intenta llegar a un acuerdo con ellos, ya sea dándote acceso a sus contraseñas -que deben ser siempre fuertes y difíciles de adivinar, incluyendo letras y números, a ser posible alternando mayúsculas con minúsculas-, o formando parte de su red de amigos, para poder tener un cierto conocimiento de lo que comparten en su timeline. No está de más enseñarles a desactivar la opción del localizador, que comparte el lugar y momento en el que estamos cada vez que hacemos una actualización de estado, así como hacer uso de la opción para aprobar tags cada vez que nos etiqueten en una foto.

Facebook, además, cuenta con una política de usuarios que no permite a personas menores de 13 años registrarse. Asegúrate de que tus hijos la cumplen a rajatabla.

TWITTER. La fluidez con la que se transmiten los mensajes en Twitter hace de esta red social una de las más poderosas en términos de comunicación, siendo también la que puede dejar una huella digital más evidente o incluso dañina: esto es, mensajes o contenidos que en el futuro puedan perjudicarnos, por ejemplo, a la hora de buscar un trabajo.

Esta faceta tan pública de nuestra vida en 140 caracteres es una de las lecciones que hay que debatir con los niños cuando se registran por primera vez en Twitter, para que aprendan a tener cuidado con lo que dicen, especialmente en un escenario tan público como el de una red social. Un ejemplo en cifras: si la actividad en redes sociales comienza en torno a los trece años, y teniendo en cuenta que el ritmo de publicación se sitúa en torno a los 6.000 tuits por segundo en todo el mundo, para cuando cumplan la mayoría de edad la lista de contenidos hechos públicos será más bien extensa, y casi imposible de controlar al echar la vista atrás.

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