Mantén vivas las tradiciones navideñas junto a los ‘peques’ de la casa

Mercadillos, Cortylandia, la noche de Reyes… Contágiate de la ilusión de las fiestas

¿Quién no guarda maravillosos recuerdos de la Navidad durante la infancia? Momentos llenos de magia e ilusión que, a medida que nos hacemos mayores, queremos compartir con nuestros hijos, transmitiéndoles un poquito de todo lo que nosotros mismos hemos vivido. No hay duda de que ésta es una de las épocas más especiales del año, plagada de tradiciones que aún hoy podemos compartir en familia. ¿Quieres seguir la pista a la Navidad estas fiestas? Equípate con un buen abrigo y un par de guantes, y lánzate a disfrutar con los más pequeños.

Visitar mercadillos. Los mercadillos de Navidad son todo un espectáculo de luz y color. Un plan estupendo de fin de semana, que se llena de vida durante las noches gracias a los alumbrados navideños de los puestos. En ellos podremos encontrar todo lo necesario para montar un belén de auténtico lujo, espumillón de mil colores, bolas de Navidad o los clásicos artículos de broma, perfectos para celebrar el día de los Santos Inocentes. El más famoso: el de la Plaza Mayor, en Madrid, cuyos orígenes datan de mediados del siglo XIX.

Montar el belén y el árbol todos juntos. Semanas antes de que empiece la Navidad, los niños empiezan a preguntar por el belén y el árbol: sacarlos de las cajas donde han estado escondidos durante todo un año y montarlos en familia es todo un ejercicio de imaginación, y una de las tradiciones más divertidas de la Navidad. Nuestro consejo: sed creativos, y no os neguéis a nada; cuanto más personales sean los adornos, con más cariño recordareis las Fiestas cuando terminen…

Llevar un calendario de Adviento. Sobre todo si es de chocolate. Basta con abrir una casilla por cada día que pasa en la cuenta atrás hasta la noche del 24 de diciembre, y devorar su delicioso contenido. Eso sí: ¡no vale hacer trampa!

Visitar belenes. Montar un belén casero es una cosa, pero visitar los elaborados por los profesionales otra muy distinta: agua de verdad en lugar de papel de plata, figuras que se mueven, luces que se encienden y se apagan como por arte de magia, una estrella que cruza los cielos en dirección al portal…

Visitar Cortylandia. No esperes que cambie de un año para otro: visitar Cortylandia, esas enormes instalaciones temáticas que algunos centros de El Corte Inglés construyen con motivo de la Navidad, puede convertirse en una auténtica pesadilla debido a las enormes aglomeraciones de familias que acuden año tras año. Pero, créenos: compensa con creces a la hora de ver la ilusión reflejada en la cara de los más pequeños. Eso sí, te recomendamos que te armes de paciencia y valor, y que procures evitar las franjas horarias más concurridas. Para reponer fuerzas: nada mejor que un chocolate con churros todos juntos después. Delicioso.

La cabalgata de los Reyes. Y, por último, el gran día: la cabalgata de los Reyes Magos, ya sea la que recorre Madrid y es emitida en directo por la tele, o a pequeña escala en barrios y pueblos, es el preludio perfecto a la noche más mágica y especial del año. Las largas horas de espera en el frío y los empujones compensan simplemente por vivir junto a ellos algo tan especial. Ya sólo te queda disfrutar de la mañana del 6 de enero, y recuerda: el roscón, siempre con sorpresa… ¡Qué te diviertas!

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