Plumas, pico, patas... ¿Cuál es la mejor mascota para los niños?

Meter un animal en casa supone añadir grandes dosis de responsabilidad a la vida de los más pequeños... y de toda la familia

Un perro, un gato, peces de colores, un tortuga, un periquito... ¿Qué niño no ha pedido alguna vez una mascota? Introducir un nuevo y 'peludo' miembro en la familia es una gran decisión, que conlleva grandes dosis de responsabilidad tanto para los niños como para los padres, y que no debe considerarse a la ligera: un gato se aburriría en un piso pequeño, un pájaro tropical puede enfermar en un clima que no sea el adecuado, mientras que unos padres trabajadores apenas podrían hacerse cargo de la cantidad de horas de trabajo y atención que requiere un perro.

Infinitos factores a tener en cuenta, que comienzan por plantearse el estilo de vida familiar. Un perro, por ejemplo, necesita entre dos y tres paseos al día, y aunque los niños prometan hacerse cargo de absolutamente todo lo relacionado con su nuevo amigo, lo cierto es que los padres, no sólo han de supervisar el cuidado del animal, sino que muchas veces acaban implicados directamente en su bienestar. Por eso, antes de hacerse con un perro, un gato o un hámster, es fundamental plantearse preguntas del tipo ¿es la casa lo suficientemente grande para un labrador?, ¿dispongo de tiempo material para pasear a un perro o sería mejor una cobaya?, ¿está mi hijo preparado para asumir la muerte de sus peces de colores?

Junto al análisis del entorno familiar, el presupuesto también es algo que hay que cuidar a la hora de elegir qué mascota queremos regalar a nuestros hijos. No se trata sólo de escoger bien al animal (es muy recomendable buscar en centros de acogida antes de acudir a un criadero), sino de tener en cuenta cuánto nos va a costar mantenerlo: pienso, vacunas, veterinario y un sinfin de detalles, que a partir de ahora será necesario incluir en el presupuesto familiar habitual.

Por último, es importante tener en cuenta si las necesidades del animal son compatibles con las del niño. Los perros, eternos favoritos, suponen un increíble estímulo para los niños, además de añadir grandes dosis de cariño y afecto a su desarrollo. Su larga esperanza de vida les acompañará a lo largo de todas las etapas de crecimiento, lo cual a su vez requiere un gran compromiso a largo plazo, amén de muchísimas horas de mimos, cuidados, limpieza, adiestramiento... Los gatos, en cambio, resultan mucho más desaconsejables para los niños, por su carácter independiente y el gran número de alergias que provocan. En menor escala estarían los roedores, posiblemente el punto intermedio perfecto para los padres que buscan una mascota fácil de cuidar pero que suponga cierto nivel afectivo para los pequeños, así como las aves, los peces y las tortugas, que no aportan tanta vida al entorno de los pequeños, pero que, aún así, sus alegres y vistosos colores estimulan la percepción de los niños, y suponen una divertida compañía durante años.

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