Britney Spears presenta la demanda de divorcio

La cantante alega 'diferencias irreconciliables' con su marido, Kevin Federline, y pide la custodia legal de los dos hijos del matrimonio

Mientras Kevin Federline se encontraba de promocionando en Nueva York y Toronto su primer disco como cantante, Playing with fire, y de paso disfrutando de fiesta en fiesta, su mujer harta -dicen las malas lenguas- de tanto devaneo nocturno ha decidido poner fin a su matrimonio. Britney Spears presentó ayer una demanda de divorcio en un tribunal de Los Ángeles en la que solicita la disolución del matrimonio alegando diferencias irreconciliables. La cantante además pide la custodia legal de los dos hijos de la pareja, Sean Preston, de 13 meses de edad, y Jayden James, de tan sólo dos meses, aunque ofrece un régimen de visitas al padre de los pequeños. En cuanto a la manutención la princesa del pop pide que sean sufragados de forma compartida entre ella y Kevin, según puede leerse en la demanda de divorcio filtrada por la página web tmz.com.

Patinando en Nueva York con nuevo look
Ajena a la vorágine informativa que estaba a punto de desatarse tras la filtración de su demanda de divorcio, la cantante se encontraba desde el lunes en Nueva York. Ese día por la noche Britney Spears hizo una aparición sorpresa en el Show de David Letterman. Allí pudimos comprobar que la joven luce nuevo look: una media melena rubia muy al estilo de la que comenzó a llevar recientemente Victoria Beckham y que ahora también lleva Eva Longoria -está claro que Victoria crea tendencia-. Pero volviendo a Britney, ésta fue vista ayer patinando plácidamente en la pista de hielo del Rockefeller Center de Nueva York en compañía de su manager, Larry Rudolph, y por la noche salió a cenar con unos amigos a un conocido restaurante del centro de la Gran Manzana. A la salida del restaurante, la cantante fue sorprendida por las cámaras de los fotógrafos quienes pudieron comprobar que la cantante sigue luciendo su anillo de casada.

Dos años de matrimonio
Britney Spears y Kevin Federline contrajeron matrimonio en 2004. Entonces se dijo que la cantante y el que fuera su bailarín se habían dado el ‘sí quiero’ el 18 de septiembre en una ceremonia a la que acudieron tan sólo 25 amigos a la pareja amén de sus familiares más cercanos. Ahora, tras hacerse pública la demanda de divorcio, se ha sabido que en realidad aquella ceremonia no tuvo validez legal y que el matrimonio se ratificó el 6 de octubre de 2004 al volver de su luna de miel.

Al poco tiempo se comenzó a rumorear que la intérprete de Baby one more time estaba esperando su primer hijo. La confirmación de la feliz noticia no llegaría hasta abril de 2005, cuando la pareja precisamente se había escapado a un "lugar secreto" para "solucionar problemas personales", según informó la portavoz de la artista, Leslie Sloane. Y es que habían pasado tan sólo siete meses casados y ya eran son muchos los rumores que señalaban que el matrimonio hacía aguas y que las discusiones entre ellos formaban parte de su rutina diaria. En mayo el matrimonio aparecía en el programa de Ellen DeGeneres como una pareja feliz intentando así acabar con los rumores de crisis.

Y fueron padres
Con el nacimiento de su primer hijo, Sean Preston, en septiembre, la situación pareció apaciguarse, pero en noviembre volvieron a saltar todas las alarmas. Se dijo entonces que la princesa del pop había "invitado" a su marido a abandonar la casa que compartían, en Malibú y que le había pedido una separación temporal para poder ordenar sus ideas.

Al poco tiempo, volvió a abrirle las puertas de su casa y de su corazón. Muy breve el reencuentro. El justo para aparecer en la portada de "People" como una familia feliz, con el pequeño Sean Preston. Después, de nuevo, Britney Spears montó en cólera porque Kevin insistía en una vida llena de fiestas, y llenaba la casa de la cantante de amigos poco recomendables, según el gusto de la artista. En esta última gran discusión, la cantante no se contentó con expulsar a Kevin Federline de casa sino que le despojó de su bien más querido: un Ferrari, valorado en 160.000 euros que le regaló la artista. Britney devolvió el automóvil al concesionario e hizo oídos sordos de las súplicas del bailarín.

Prosiguen los rumores de crisis
Con el inicio de este año Kevin Federline señaló que la relación con su mujer era "maravillosa" y que todas las historias sobre que Britney le había echado de casa eran falsas, "de ninguna manera", fueron sus palabras. Y que el Ferrari plateado que le regaló Britney y luego, según se dijo, le quitó harta de fiestas y amigotes, sigue siendo suyo. Fue remolcado por una grúa hasta un taller local porque el motor se estropeó. La historia volvía a repetirse y tras unos meses en los que no cesaron los rumores de crisis, Britney anunciaba que estaba embarazada de su segundo hijo.

Su segundo divorcio
Para entonces la joven cantante llevaba ya retirada cerca de un año para dedicarse de lleno a su familia. Su segundo embarazo no fue fácil y en varias ocasiones la cantante tuvo que salir a desmentir lo que ahora se ha venido a confirmar: que su matrimonio hacía aguas. Por eso quizás esta demanda de divorcio sea la prueba de una final anunciado. Éste será el segundo divorcio para la cantante que estuvo casada durante apenas unas horas con Jason Alexander, un amigo de la infancia, tras una noche loca de fiesta en Las Vegas.

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