Lejos de las extenuantes giras de otros tiempos, los legendarios rockeros parecen dispuestos este año a disfrutar más que nunca de sus familias durante sus vacaciones de verano. Aunque hay disparidad de destinos, para gustos están los colores, este verano llama poderosamente la atención la cantidad de rockeros que se han descantado por Saint Tropez. Si hace unos días descubríamos paseando por el centro de esta recoleta villa al legendario Rod Stewart junto a su mujer, Penny Lancaster, y su hijo Alastair Wallace; a Bono, el líder de U2 navegando por sus azules aguas en compañía de unos amigos; o al mismo Kid Rock, vestido de novio, tras celebrar la primera de las cuatros bodas previstas con Pamela Anderson en un yate anclado frente a las costas de este bello rincón de la Costa Azul, ahora podemos ofrecerles las imágenes de un Keith Richards visiblemente recuperado en compañía de su mujer Patti paseando por el centro de Saint Tropez.

Aprovechando uno de los escasos días libres que le dejan la gira europea y horas antes de viajar a España, donde los Rolling Stones tenían previsto ofrecer dos conciertos -anulados finalmente por afonía de Mick Jagger (quizás sea hora de tomarse unas vacaciones), el batería de los Rolling Stones pasarlo con su hija realizando algunas compras en las exclusivas boutiques de Saint Tropez, donde por cierto, también se encontraba otro de los Stones: Ron Wood junto a su novia.

Jon Bon Jovi en los Hamptons de Nueva York
También junto al mar, pero esta vez al otro lado del charco, Jon Bon Jovi disfruta de unas merecidas vacaciones junto a su mujer, Dorotea y sus cuatro hijos. El cantante se despidió de sus fans el pasado 1 de agosto, tras recorrer medio mundo durante los diez meses que ha durado el Have a Nice Day Tour. Después de 56 conciertos en Estados Unidos, 6 en Japón y 18 de Europa, Jon Bon Jovi ha cambiado la guitarra por la tabla de surf (está enseñando a su hijo Jesse James, de once años, a surfear) y los escenarios por las exclusivas playas de los Hamptons de Nueva York, donde no paró de jugar con sus retoños, Jacob, de cuatro años, y Romeo de dos, para relajarse y disfrutar de su familia.

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