Junior, tras la muerte de Rocío Dúrcal, entre el dolor y la nostalgia

Nublado, como está hoy el tiempo
-Al final del túnel siempre hay una luz. Una luz no para olvidar, sino para orientarse, para respirar nuevamente y seguir caminando..
La verdad es que, por ahora, no veo ninguna luz: sólo veo la vida... como está hoy el tiempo: nublado y, encima, va a llover. No puedo evitar venirme abajo. Sobre todo ahora cuando estoy hablando contigo, o cuando me llama algún amigo o amiga... En momentos así me vengo abajo. Es duro recordar otra vez, me llaman para llorar la pérdida de Marieta y si noto que alguien llora, también lloro. Pero también me han dicho que llorar es una terapia, una válvula de escape pera echar todo el dolor o parte de él, fuera. Pero por otra parte, también pienso que ella, Marieta, no va a permitir que me hunda tanto como para acabar encerrado en mí mismo. Por eso creo que tendrá que espabilarme, hasta creo que ya tengo ganas de salir, de moverme un poco... aunque sé que me queda una etapa aún muy dura. Me han dicho que, a las dos o tres semanas de la perdida de un ser querido es cuando es mayor el bajón, cuando más te derrumbas. No sé. Yo creo que ya estoy en el fondo... Pienso que ya no es posible más. Y, volviendo a esa válvula de escape que son las lágrimas... Quiero decir que llorar no me da ninguna vergüenza. Nadie es menos hombre por llorar. El que tiene esa posibilidad, ese escape, mejor. Y el que no lo tiene puede correr el peligro de que le dé algo... e irse.
-Seguirás en esta casa ¿no?
Por supuesto, Ahora solo tengo viviendo conmigo a mi pequeñaja, divina ella, a Shaila. Divinos, en realidad, son los tres. Mis hijos son muy diferentes entre sí, pero en el fondo de ellos hay un sustrato común que han heredado.. y que son una mezcla de su madre y de mí. No sé si lloran o no: sólo les he visto hacerlo en el tanatorio y en el funeral.

Júnior hace una pausa. Y, sin salirse del tema general que lo recorre, que es el dolor, la tristeza, nos habla de otro duro trago al que va a tener que hacer frente muy pronto: "Sí, me queda el trago gordo de llevar sus cenizas a México porque es un pueblo que se exalta más, es más demostrativo, exterioriza más las cosas, es menos comedido en ese sentido que en España... Aunque aquí, todos los que me han abrazado o se acercaron a mí, lloraban, los famosos y la gente anónima, el pueblo, los amigos y los menos amigos... pero todos ellos amaban y admiraban a Marieta." Un recuerdo eterno -¿Cómo la vas recordar siempre?
El recuerdo que voy a tener de ella va a ser eterno. O sea: no tengo ningún plan de rehacer de ninguna manera mi vida sentimental... Yo era para una persona solamente: para ella. Y esa persona se me ha ido. Yo la quería mucho y cada vez la quería más. Cada día nos encontrábamos mejor. Nos hicimos mayores, es decir, con 60 años, ya no habrá nadie que pueda sustituir a mi mujer, a Marieta. Ni quiero que lo haya. La voy a recordar siempre porque sé que va a ser el ángel que me guíe... en esta vida, especialmente en las decisiones difíciles, si es que las hay alguna vez. Y lo que sí quiero es que ella me ayude a cuidar a nuestros hijos, a nuestros nietecitos.

-¿Cómo era?
Era muy fuerte y muy tenaz. Un ejemplo: cuando, durante mi extrema gravedad a causa de la pancreatitis en México, le dijeron "tu marido se va, es posible que se muera..."pegó un puñetazo en la pared del hospital,... que no sé como no rompió el tabique... Y dijo: "Este no se me va, no se me va..."¡Tenía tanta fuerza interior...! ¡Y no me fui! A mí, en aquella ocasión, nunca me dijeron lo enfermo que estaba, lo mismo que nunca me dijeron lo mala que estaba ella ahora... Sin embargo, en aquella ocasión, Marieta sí llegó a saber lo mal que yo estaba. Pero estaba convencida de que saldría adelante. Por eso no suspendió sus actuaciones, aunque podía haberlo hecho ante una cosa como esa de fuerza mayor. Y no las suspendió porque estaba convencida de que nada irremediable me iba a pasar ya que ella confiaba en Dios. Y estaba segura de que su chico... no se le iba a ir. Con ese mismo convencimiento que ella tenía, yo estoy ahora convencido de que, a partir de ahora, va a ser. Mi ángel de la guarda para siempre.

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