La actriz y cantante Rocío Durcal falleció en su casa de Torrelodones, Madrid, como consecuencia de un empeoramiento de la enfermedad que padecía desde hace años. Nada más conocerse la noticia, -la muerte se produjo a las 19:15 horas- numerosos amigos se acercaron hasta el domicilio familiar para dar el pésame a la familia, y desde todas partes, Rocío Dúrcal era una artista muy querida y admirada en todo el mundo, comenzaron a llegar las primeras muestras de dolor por la triste pérdida.

La capilla ardiente con los restos mortales de la artista, que tenía 61 años, quedó instalada horas más tarde en el Tanatorio de La Paz. Hasta allí llegaba, pasada la media noche, Antonio Morales "Junior", el marido de la cantante. Totalmente abatido y roto por el dolor, se abrazaba con su hijo Antonio antes de entrar en la sala donde ya reposaban los restos mortales de su esposa.

Marieta, como la conocían sus más cercanos amigos, se enfrentó con ejemplar coraje a un terrible cáncer que acabó ganándole la partida. Los últimos tiempos los vivió recluida en su casa rodeada del cariño y afecto de sus incontables amigos y los cuidados y cercanía de su marido y de sus tres hijos, Carmen, Antonio y Shaila. El pasado mes de febrero, Rocío se sometía a varias pruebas en la clínica La Luz de Madrid y entonces su hija Carmen comentaba que "aunque despacio, pues ya lleva casi cinco años de enfermedad y año y medio más controlada, todo parece evolucionar bien".

Hace ahora casi un año recibía emocionada y sonriente el Premio Latino a toda una carrera dedicada al cine y la música. Fue una de las últimas ocasiones en la que se le pudo ver públicamente. Comentaba entonces su estado de salud asegurando, con gran sentido del humor que "afortunadamente soy una mujer fuerte. Siempre he tratado mi enfermedad como si fuese un poquito más que un resfriado".

Una luchadora alegre y sonriente
A Rocío Dúrcal se le diagnóstico un cáncer en la matriz en octubre del 2001. Desde entonces, su lucha silenciosa y decidida contra la enfermedad la llevó en multitud de ocasiones al hospital donde, en sus entradas y salidas, mostraba la alegría y vitalidad con la que todos la recuerdan. Tres años después, nuevas complicaciones hicieron que se tuviera que someter a quimioterapia. La cancelación de algunas giras y conciertos hizo entonces que trascendiera la gravedad de su enfermedad.

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