Las imágenes más divertidas de la boda de Christina Aguilera y Jordan Bratman

—El vestido es de inspiración muy española. Eso lo que me atrajo de este vestido: los bordados de la falda realmente me resultaron muy atractivos, no sólo porque eran un homenaje a mis orígenes, sino también porque mi madre llevó un velo muy español el día que se casó. No quería un polisón enorme por detrás. Quería algo que me abrazara las curvas y luego se abriera espectacularmente, algo que me encanta como artista. Al final, creo que quedó alucinante.

—¿Qué sentiste al despertarte a la mañana siguiente como esposa de Jordan?
Nos despertamos y empezamos a rebobinarlo todo en nuestra cabeza. Era como: "Cariño, anoche juramos nuestros votos y le hicimos una promesa a Dios". Teníamos una gran sonrisa en la cara y nos decíamos: "Buenos días, señor Bratman", "buenos días, señora Bratman". Fue una sensación maravillosamente dulce la de despertarse a la mañana siguiente. Para mí, sinceramente, creo que cuando realmente amas a alguien y has estado con esa persona durante un tiempo y os conocéis a la perfección, sientes que, hasta cierto punto, ya estábamos casados. La relación no cambia sólo porque tengas los anillos de boda. Ya estábamos conectados espiritualmente de forma tan fuerte, que casarnos era una manera de compartir nuestro amor con nuestros amigos y nuestras familias.

—¿Vas a cambiar ahora tu nombre por el de Christina Bratman?
Profesionalmente, probablemente siempre sea Christina Aguilera, pero estoy pensando en cambiar algunas cosas legales y utilizar mi segundo nombre, María, y su apellido.

—¿Los niños forman parte de tus planes de futuro?
¡Claro que sí! Por supuesto que queremos tener hijos. Estoy entusiasmada con la idea.

—La primera vez que viste a Jordan, ¿cómo supiste que era el hombre de tu vida?
Nos conocimos en uno de mis viajes de trabajo hace tres años en Atlanta. Conectamos inmediatamente. En esa época, mi marido estaba pensando en trasladarse a Los Ángeles. Una vez allí, nos hicimos inseparables, y cuando digo inseparables quiero decir que no me podía apartar de ese hombre. Después de que se trasladara a Los Ángeles nos hicimos uña y carne y no tardamos en enamorarnos locamente. Tres años después nos hemos casado, así que estamos muy felices.

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