Madonna quiere que la llamen Esther. Y es que la cantante sigue los dictámenes de la corriente de misticismo judío conocida como Cábala, creencia que ella y su marido, Guy Ritchie, profesan. "Mi nombre (Madonna) deriva del nombre de mi madre que murió de cáncer cuando yo era muy pequeña. Quiero unirme a la energía de un nombre diferente. Esta no es una forma de negar quién fue mi madre, sino de crear un nuevo nombre para mí, con sus cosas positivas y maravillosas", declaró la artista en una entrevista realizada en la cadena estadounidense ABC pocas horas antes de subirse al escenario del Madison Square Garden de Nueva York para ofrecer uno de los conciertos de su gira "The Re-Invention tour".

Durante dicha aparición Madonna llevaba en la muñeca una fina pulsera roja, símbolo del misticismo hebreo, y confesó no tener nada que ver ya con la "Material Girl" de los años ochenta. Nueva identidad y nueva persona: "Rezo todos los días y estoy convencida de que se trata de una manera muy fuerte para comunicarse y empujar a la gente a cambiar. La cantante hablo también de su matrimonio: "La clave para que un matrimonio funcione es aprender a perdonar" y de sus hijos, Lourdes Maria y Rocco: "Me encanta estar con ellos, disfruto de las peleas y el desorden constante en casa. Pero mi lema es: Cada uno debe limpiar el desastre que ha hecho"

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