María Jiménez publica un libro en el que cuenta las luces y las sombras de su vida

Al entrar en la casa, el olor a pintura fresca es muy fuerte. Y no porque hayan estado los pintores. «¡Fíjate! Me puse anoche a pintar y casi he visto amanecer pintando cuadro», contaba, repetía, transmitía María Jiménez. La obra está aún fresca. «Tener cuidado de apoyaros», advertía. Las paredes llenas. La casa es un caos organizado pleno de color, de vida y de barroquismo. Así es su dueña. Pero no se ha venido a la casa de María, situada en los alrededores de Madrid, para hablar de pintura. Tampoco de música. La escritura es la razón de nuestra visita, porque la popular artista saca a la calle estos días su primer libro, «Calla, canalla» se llama. María habla como siente. Lo mismo que escribe. Es dura, muy dura a veces con la letra.

—¿Por qué un libro a estas alturas de tu vida?
—Hace muchos años que se quería hacer un libro sobre mí y, cuando me lo propusieron, dije que sí, luego que no, después otra vez que sí … hasta que al final se hizo el libro.
—¿Qué pretendes con «Calla, canalla»?
—Es un libro de crecimiento, muy transparente y muy limpio. Un libro lleno de sensaciones y de vivencias desde mi niñez hasta nuestros días.
—Transparente, limpio, pero también muy duro.
—La verdad es que es duro. Y lo es por mi forma de sentir, por mi forma de pasar por la vida. Cuento las cosas como yo las he vivido.
—Pepe Sancho, tu todavía marido, no sale muy bien parado, María.
—¿Es consciente Pepe del daño que ha hecho? El sabe que he escrito un libro y me ha preguntado que si él sale. Yo le he dicho que sí. «¿Y cómo salgo?», me preguntó. «Por la puerta grande», le respondí.
—¿Es un libro escrito desde el rencor, quizá?
—Desde el dolor, más que desde el rencor.
—¿Pena hay en tu vida, María?
—Pena y dolor. Maltrato psicológico y humillación. Muchas cosas. Yo he estado en el filo de la navaja. Y ante esas cosas, claro, yo escribo y siento.
—Eres como una caldera en ebullición.
—Así soy realmente. Quiero decir también que he contado la verdad muy disfrazada, porque no he querido decir todo lo que me ha pasado en casa durante esos días.
—¿Qué te dice tu hijo de tener una madre escritora?
—No ha leído aún el libro, sólo ha escuchado un poquito y se ha emocionado.
—Ha vivido muy de cerca vuestra separación.
—Mi hijo ha estado en medio. Alejandro ama a su padre y yo evito hablar del tema. Mi hijo, sin querer, ha estado muy implicado en nuestra separación y ha sufrido mucho. Para él es un gran trauma que sus padres no estén juntos. La bronca, la pelea …

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