Quién está detrás de los vestidos que tanto obsesionan a Beyoncé y Kylie Jenner

No es casual que Olivier Rousteing haya arrasado en los Grammy. Su colección está cautivando a las divas: es el triunfo de la silueta reloj de arena

Cuando Olivier Rousteing lideró el retorno de Balmain a la pasarela de Alta Costura, las opiniones fueron controvertidas. Aquellos a favor sugerían que el diseñador había pasado la prueba con acierto mientras que otros sostenían, desde posturas más críticas, la falta de costura -por la perfección que se espera de las prendas- en las creaciones, algo ahogadas por el contundente estilo del creativo. Sin embargo, la calle ha hablado y le ha dado la razón a los partidarios del francés. En concreto ha sido la alfombra roja la encargada de defender la Primavera/verano 2019 con apenas tres semanas de vida, la segunda pasarela improvisada de la colección de moda más exclusiva de la firma. Kylie Jenner o Katy Perry apostaron por dos diseños en rosa empolvado para la gala de los Premios Grammy este domingo. Dos decisiones que, si bien no pasaron desapercibidas, quedaron en un segundo plano. Y es que horas antes, Beyoncé demostraba una vez más su influencia como icono de estilo con un minivestido de la firma francesa, reforzando su relación con la marca.

En formato multifoto, la cantante compartió un álbum con sus seguidores de Instagram donde el vestido se llevó la mayor parte de los reconocimientos. Uno de los diseños asimétricos del diseñador fue la elección de la artista para acudir al brunch previo a los galardones de la música, un evento organizado por Roc Nation, empresa fundada por su marido Jay-Z. Contando con algunas de las mujeres más influyentes en su #BalmainArmy, hashtag que utiliza la firma para referirse a las estrellas que lucen los diseños, la aceptación de la colección de alta moda está más que garantizada. Pero, ¿cuáles son los motivos por los que ha calado tan fuerte esta colección, llegando a ser la elección de tres de las invitadas más famosas en menos de 24 horas? Analizando la propuesta de Olivier Rousteing resulta sencillo desgranar las claves de su éxito.

En primer lugar, su colorimetría, la apuesta que ha hecho por las tonalidades que recuerdan al fondo marino, a los irisados matices del interior de una ostra o a las propias perlas. Puede que Pantone haya proclamado el Living coral la tonalidad de 2019, sin embargo, la moda se resiste a soltar las sombras pastel y, especialmente, el rosa empolvado. Es un matiz que no consigue aburrirnos por su versatilidad, apareciendo tanto en creaciones futuristas, como las del diseñador, o en los populares vestidos de bailarina que no han faltado en la alfombra roja de esta temporada.

La silueta de reloj de arena geométrica que tanto ha popularizado Olivier Rousteing, haciendo especial hincapié en resaltar el torso con exageradas hombreras y marcar el talle con cinturones o el propio corte del vestido, se mantiene en sus diseños de Alta Costura. El patrón, como demuestran sus clientas, es muy favorecedor para las mujeres con curvas ya que consigue enfatizar las siluetas de todas ellas.

Aunque es sin duda el elemento más sorprendente su innovador uso de los volúmenes. La costura ha permitido que el francés se atreviera a experimentar con pliegues y estructuras con las que no había jugado con anterioridad. Dando rienda suelta a exageradas mangas, inmensas faldas abullonadas, drapeados o volantes que arropan la silueta, logra una fusión entre la arquitectura y la moda que convence a sus seguidoras más atrevidas.

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