17 MAYO 2010

‘Sex and The City 2’: los 'looks' del verano

A punto de estrenarse en EE.UU la segunda parte de la archiconocida ‘Sexo en Nueva York’, hola.com te descubre los mejores estilismos y escenarios de la película

Los más de 415 millones de dólares de recaudación de ‘Sex and The City’ bien merecían una secuela. Eso, y el fenómeno fan de todo el mundo que no deja que la luz de sus idolatradas estrellas neoyorquinas se apague. Cuando faltan días para la première mundial de ‘Sex and The City 2’, la ciudad que las vio nacer –aunque sólo en la ficción- comienza a vestirse de gala y a hacer acopio de reservas de Cosmopolitan, el cóctel de moda de la ciudad. Han pasado 12 años desde que estas cuatro atípicas mujeres conquistaran las avenidas de Manhattan subidas a sus tacones de 13 cm alcanzando, en tan sólo un par de temporadas, la condición de iconos y abanderadas de las mujeres liberales e independientes. No se puede hablar acerca de cómo cambió el mundo del sexo sin hablar de cómo cambió el de la moda.

 

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La excéntrica estilista Patricia Field fue la encargada de vestir a Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha tanto en la serie como en la película, y también en esta segunda parte. Field rompió moldes dando por válidos estilismos imposibles y enseñó a las mujeres de medio mundo a amar por encima de todas las cosas a un zapatero de nombre Manolo (Blahnik), así como a suspirar por diseñadores de la talla de Gaultier, Halston, Dolce & Gabbana o Dior. Las supuestas rencillas entre las protagonistas alimentan el morbo de volver a verlas juntas en la gran pantalla. Y aunque ellas siempre se han empeñado en negarlo, lo cierto es que entre estas cuatro chicas no siempre ha sido ‘Dior’ todo lo que reluce. Así que para aportar una imagen serena y luminosa, vuelve a ser el blanco el color elegido por Patricia Field para comenzar la segunda parte de la película. Así pues, volveremos a ver a la escritora Carrie Bradshow contoneándose por las calles de Manhattan vestida de blanco con una pieza vintage de Halston-que causó una estampida en masa por los grandes almacenes de fashionistas enloquecidas en busca del modelito-, tal y como ya lo hiciera en el principio de la primera parte y también al final, celebrando su banquete de boda (con un traje de novia sin firma) en la cafetería donde las chicas siempre solían reunirse. Unas gafas de sol doradas completan el estilismo de Bradshow durante los primeros fotogramas de la segunda parte de la película.

 

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Vestirse para caminar por Nueva York no es complicado. Las localizaciones de Manhattan siempre congenian a la perfección con los estilismos tremendamente fashion de las chicas. Espectacular salía siempre Carrie del 66 de la calle Perry, en pleno Greenwich Village, para disfrutar junto a sus amigas de un brunch en Pastis que, situado en pleno Meatpacking (en el 9 de la novena avenida, donde también vivía Samantha), es el rincón más parisino de Nueva York y donde sirven los mejores eggs Benedict de la ciudad. Subidas a unos buenos taconazos las veíamos tomando un cóctel en Asia de Cuba, el restaurante del hotel Morgans y que hoy por hoy sigue siendo uno de los puntos de encuentro más chic de la ciudad, ideal para codearse con gente guapa y muchas celebrities.

Adictas confesas a la comida oriental, el restaurante TAO, situado en la calle 58 con la avenida Madison, era el lugar perfecto para lucir el último modelo recién comprado en la espectacular tienda que Diane Von Furstenberg tiene en el Meatpacking. Un irresistible pastelito casero en la pastelería más famosa de Nueva York, Magnolia Bakery, acompañaba siempre los estilismos más informales de las chicas, ideales para caminar por las neoyorqinas calles del Soho y el West Village, donde también se encuentran algunas de las tiendas más concurridas, como Marc Jacobs.

Centro de peregrinación es, sin duda, la tienda de Manolo Blahnik que, situada justo enfrente de la ampliación del Moma, llevada a cabo por Yoshio Taniguchi, es la meca de cualquier ‘fashion victim’ que se precie. Joe's Pub –en pleno East Village- es el club donde Mr. Big y Carrie suelen ir a escuchar jazz y donde aparece en escena el músico Ray King, con el que Bradshaw tiene un affaire. Desde que abriera sus puertas a finales de los 90’, por este pub han pasado artistas internacionales de la talla de Norah Jones. Y como no podría ser de otra forma, y vestidas para la ocasión, en Jean George, uno de los mejores restaurantes de Nueva York y situado en la planta baja de la torre Donald Trump, las cuatro chicas disfrutaban de los mejores cosmopolitan de la ciudad.

 

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El problema aparece cuando un giro en el guión en mitad de la película, las cuatro chicas viajan a Abu Dhabi, donde los vestidos cortos y escotados ceden terreno a complementos como los pañuelos, pañoletas, tocados o chaquetas, todo pensado para respetar las costumbres de Oriente Medio, donde enseñar los hombros o las rodillas no está bien visto. La filmación acabó en Marruecos, donde la luz de las calles y los bazares cautivó a las actrices y a todo el equipo. A estas alturas nadie duda que ‘Sex and The City 2’ trae los looks del verano. La película y sus estilismos marcan tendencia incluso antes de su estreno, y los fotogramas de sus protagonistas recorren las redacciones de moda de medio mundo y sirven de inspiración a lectores y fans. El púrpura, los dorados o la paleta de tonalidades del beige al blanco son los colores que suenan con más fuerza, así como las incrustaciones de pedrería en las prendas que rivalizan con el minimalismo visto hasta ahora en las Pasarelas de moda internacionales. El cuarteto de chicas se transforma en princesas de las mil y una noches, con ostentosas y brillantes telas que cubren sus cuerpos al más puro estilo romántico, como de cuento, cambiando las enormes avenidas de Manhattan por la exótica arena del desierto.