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Descubierta en un concierto de Justin Bieber: ¿quién es la 'new face' de la moda española?

Se llama Bet Callieri, es catalana y firmas como Maje han recurrido a ella para transmitir el nuevo encanto parisino

Bet Callieri no es una chica corriente. Pocas chicas de su generación, la Z, esa que ha nacido bajo el influjo de las redes sociales, tienen una cuenta de Instagram como la suya en la que escasean los selfies y abundan, sin embargo, los paisajes de tonos ocre. Entre medias hay imágenes de campañas de publicidad -como la campaña de invierno 2018 de Maje- alguna que otra portada de revista y pasos firmes sobre pasarelas internacionales. Tampoco muchas de ellas, aunque sean o hayan sido fans de Justin Bieber, pueden presumir de que el cantante les ha hecho un favor, aunque haya sido de forma indirecta. Ella lo de Justin lo cataloga de “favorazo” y aún siente ciertas mariposas cuando recuerda que en la cola del concierto que daba en Barcelona empezó a cambiarle la vida. “De pronto un chico de IMG Models y una chica de UNO Models me preguntaron si quería ser modelo. Me quedé un poco en shock, nadie me había preguntado nada parecido. Me pidieron que les mandara unas fotos y que fuera a conocerlos a la agencia”, nos explica la modelo.

Lo que llegó después, aunque con momentos de espera porque Bet aún estaba en el colegio, se puede resumir en sus apariciones en la Alta Costura de París de la mano de Dior o en ese desfile en el que Maria Grazia Chiuri comenzó a revolucionar la industria de la moda con sus camisetas llenas de mensajes feministas. Ha desfilado junto a Bella Hadid o Blanca Padilla, ha lucido diseños de Chanel y, mirando a sus trabajos en España, ha sido en imagen de Uterqüe y una habitual en la 080 Barcelona Fashion. Y en su lista de tareas pendientes Prada, JW Anderson o Saint Laurent, firmas para las que le gustaría trabajar algún día.

La modelo de una familia no vinculada con la moda

Bet no viene de una familia relacionada con el mundo de la moda, como ocurre con las hermanas Hadid, por ejemplo. De hecho, y como ella misma explica, es la única a la que realmente le interesa. Le empezó a gustar de niña, cuando su tía abuela le enseñaba películas con vestuarios sorprendentes y revistas llenas de fotografías de chicas guapas que posaban con cierta timidez fingida. Así apareció su admiración por Kate Moss o la danesa Freja Beha. Ahora, busca referentes en chicas con las que apenas se lleva unos cuantos años como Lexi Boling, Binx Walton o Mica Argañaraz.

“A todas las admiro por lo mismo: son muy naturales que no necesitan cambiar. Son como son y las marcas las quieren por eso, por ser ellas mismas. Son únicas”, apunta. Una esencia que han transmitido también desde sus cuentas de Instagram a las que, la mayoría, son algo adictas. “No creo que las redes sociales sean clave para la carrera de ninguna modelo. Es más, creo que perjudican su se usan en exceso. Hay que dejar que la moda tenga un poco más de misterio. Como antes, vaya”.

Vivir en la moda

Podríamos decir que Bet se encuentra en una especie de viaje de autodescubrimiento que pasa por una etapa de estilo indefinido, ese que caracteriza a su generación y del que Kaia Gerber es musa. También puede que haya nacido de un constante ir y venir, de un año a medio camino entre Paris, Londres y Sydney, con breves paradas en Barcelona para las visitas de rigor. O de la indecisión propia de la edad, de ese vivir el momento que, a los diecinueve, no hay que dejar escapar.

La modelo nos explica que, desde que hace un año terminó el bachiller, se dedica a tiempo completo a la moda y, aunque mirar al futuro es algo que le agobia, no pierde de vista lo de estudiar una carrera. “Pero estudiar siendo modelo lo veo difícil y, desde mi punto de vista, es hasta incompatible. Soy una persona que hace las cosas bien o no las hace. Por eso creo que si te dedicas a esta profesión hay que hacerlo al 100%, lo mismo que si fuera estudiante”, afirma. De momento quiere seguir dedicándose a tiempo completo a este sector y, aunque no tiene demasiados planes a medio plazo -no sabe seguro junto a qué marcas la veremos desfilando en las próximas semanas de la moda- si tiene un sueño: vivir en París.

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