Ermanno Daelli, director creativo de la firma Ermanno Scervino: “La creatividad no es lo único importante para gustar al público”

El diseñador italiano compartió con hola.com unos minutos durante su viaje a Madrid

Lujo, ‘glamour’ y elegancia tanto ‘casual’ como extra sofisticada. La firma Ermanno Scervino se ha convertido en todo un referente para aquellas mujeres que buscan vestir a la moda, pero huyendo del minimalismo o el vanguardismo extremo. Con una base clásica, pero no por ello ajena a los nuevos dictados de las pasarelas, esta casa italiana ha sabido no sólo conquistar su país natal –es cita obligada dentro del calendario oficial de Milán ‘Fashion Week’-, sino también las principales capitales del diseños. De hecho, desde 2010, Madrid cuenta con un local propio de la firma. Un espacio que sirvió para reunirnos con Ermanno Daelli, director creativo de la compañía, con el que pudimos hablar unos minutos y conocer así el secreto de su éxito.

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- El pasado año, la marca Ermanno Scervino desembarcaba en Madrid, inaugurando su local en plena ‘Milla de oro’. Pero ¿por qué la decisión de abrir tienda en Madrid?
Es una consecuencia normal de nuestro trabajo. Tenemos tiendas en todas las ciudades del mundo: Roma, Milán, París, Londres... y, por supuesto, Madrid.

- No obstante, aunque Italia es la sede de la compañía, también hay otros enclaves muy importantes, ¿no?
Sí, son muy importantes para nuestro mercado Rusia, China y Estados Unidos. La globalización bien hecha es importante.

- De hecho, tienen no una, sino varias tiendas en Rusia. 
Así es. Tenemos tiendas en Moscú y en San Petersburgo y Sochi, donde serán las Olimpiadas de invierno en 2014. Además, en Siberia poseemos cuatro ‘boutiques’ y también hemos abierto en Kiev.

- ¿Y qué diferencia hay entre la clientela de Italia, Rusia o, por ejemplo, España?
No, no hay diferencia. La única diferencia es que cuando las mujeres rusas compran quieren cosas más cálidas. Pero no ocurre como antes, adquieren cosas diferentes. Ya no se puede decir: “Mira, una rusa”. Ahora estas mujeres son muy sofisticadas y, además, tienen las casas más bonitas del mundo. Aunque también la española es muy sofistacada.

- Pero cada mujer tiene un estilo muy definido, ¿cómo definiría el estilo de una mujer italiana o española?
Tampoco considero que haya mucha diferencia, pues las dos son mujeres mediterráneas, físicamente son muy semejantes y tienen un estilo muy parecido. Ya no hay tanta diferencia entre las mujeres.

- Por otro lado, ¿la estética y estilo de las tiendas de la firma son iguales en todo el mundo? ¿Se podría hacer una definición global de la imagen de sus 'boutiques'?
¿El estilo de la tienda? Intento adecuarla a la ciudad. Por supuesto, debe ser un estilo reconocible. La tienda de Milán tiene que ser distinta de la de Fonte dei Marmi o de la de Miami. Me gusta eso, dejarme influir por la ciudad.

- ¿Es la primera vez que viene a España?
No. A Madrid es la tercera vez que vengo, pero en Ibiza he estado diez veces... que digo, ¡más de diez veces! A Ibiza y Formentera voy de vacaciones.

- Hablando ahora de moda, ¿cree que el diseño español puede competir a nivel internacional?
Creo que sí. Lo está demostrando. Decididamente, sí.

- Ahora vamos a hacer un poco de historia: creó su firma en 1999, si no me equivoco…
Si, en 1999... y la marca nació en 2000.

- ¿Cómo surge esa idea de lanzarse con su propia firma?
Porque es muy bonito trabajar para ti mismo. Para un estilista es un punto de llegada, tener tu propia casa, trabajar para tu marca... Lo encuentro fantástico.

- ¿Fueron difíciles los comienzos?
Sí fue difícil porque de pronto te conviertes también en empresario. Pero esto no debe modificar la imaginación, sino hacerte trabajar con ‘marketing’. Yo creo que un buen estilista debe hacer que un vestido se convierta en un objeto de deseo. Es decir, la creatividad no es lo único importante para gustar al público, también importa ese ‘marketing’ para conseguir que cuando una mujer vea una prenda diga: “No lo tengo”.

- No obstante, el ‘marketing’ no fue la base de su formación. De hecho, empezó estudiando arquitectura. Esta disciplina y la moda ¿pueden llegar a fusionarse?
Ser estilista es muy distinto que ser arquitecto, porque el trabajo de estilista es muy difícil, hay muy pocos en el mundo. Un estilista nace y el arquitecto se hace.

- ¿Cuándo se le plantea ese cambio de campo profesional, es decir, ‘decir no a la arquitectura y sí a la moda’?
Yo siempre pensé dedicarme a este trabajo, desde que tenía diez años. Siempre he estado pendiente de la moda, del mundo de la imagen. Luego mi familia quiso que me dedicara a otro trabajo cuando empecé la moda… Pero yo siempre pensé y quise dedicarme a ello. No lo cambiaría. Ya no sé hacer otra cosa. Ya no sé trabajar como arquitecto.

- ¿Hay en general alguna marca o acontecimiento del mundo de la moda que haya influido en que que ames esta industria?
- Uno en concreto, no. Yo creo que me atrae todo el mundo de la moda en general, aunque me atrajo mucho en el pasado una mujer, Coco Chanel. La he inmortalizado. Antes de que ella empezara a trabajar los trajes, estos eran sólo ropa y ella los hizo moda. Es una imagen que siempre me ha gustado. La moda es algo distinto y mágico. Y me parece algo muy serio, no sólo vanidad. Lo que transmites es como el espejo de una época.

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- ¿Cómo definiría en general el estilo de la firma?
A mí me gusta mucho Inglaterra, me gusta la mirada inglesa, la tradición renovada. En este momento, defino mi estilo como ‘rock royal’, con el ‘camel’ en versión muy moderna y muy rock. Me gusta trabajar este concepto.

- Y hablando en concreto de la colección otoño-invierno 2011-2012 de la firma, ¿cómo la definiría?
‘Rock royal’.

- ¿Y qué diferencia veremos de cara a la primavera-verano 2012?
Ante todo, son dos estaciones completamente distintas. Hay mucho color para la próxima primavera. En invierno uno está más comedido, pero en verano hay muchos colores, muchos encajes también... y macramé.

En general, es una moda con muchos detalles, ¿no?
- Sí, me gustan mucho.

- ¿Se podía decir que, en general, hay algún color, alguna prenda, algún corte, que nunca usaría porque no le guste, porque, por ejemplo, le dé mala suerte…? 
No. Algo que no me gusta ver ahora… No sé… El ombligo, quizá. La moda del ombligo y del pantalón demasiado bajo me parece superada.

- Y ahora ya, dentro de poco es Navidad, ¿qué consejos daría a una mujer para que vistiera a la última, además de elegante, en una fiesta?
No he pensado todavía en Navidad. Pero podía ser una falda larga de día y un jersey. Me gusta la falda larga de ‘sport’, más que el pantalón.

- ¿Qué color?
- Todo en ‘camel’ me gusta mucho.

Y, pensando en los regalos que podemos hacer a nuestros familiares y amigos, ¿Cuál sería el regalo perfecto?
- Un bolso ‘Faubourg’. Es un regalo perfecto.

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