John Galliano, declarado culpable en el juicio por injurias antisemitas y racistas

El diseñador no irá a prisión pero ha sido multado con 6.000 euros

El modisto gibraltareño, gran ausente durante la lectura de la sentencia emitida por el Juzgado nº17 del Tribunal Constitucional de París, ha sido declarado culpable tras ser juzgado por realizar injurias antisemitas y racistas en unos acontecimientos que tuvieron en octubre de 2010 y en febrero de 2011. El Fiscal solicitaba por estos delitos un mínimo de 10.000 euros, de los hasta 22.500 posibles, y seis meses de cárcel. Finalmente, el diseñador no irá a prisión pero ha sido condenado a pagar una multa de 6.000 euros: 2.000 por el primero de estos hechos, y 4.000 por el segundo; aunque no tendrá que pagarlos si no existen reincidencias en los próximos 5 años. Por otra parte, el juez ha añadido que Galliano deberá abonar un euro a cada una de las tres personas víctimas de sus insultos, en concepto de daños e intereses, la misma cantidad que deberá desembolsar a las cinco asociaciones antirracistas que se constituyeron en el proceso como parte civil.

Al conocerse los hechos, la casa Dior apartaba de su cargo al, hasta entonces, director creativo y, poco más tarde, le suspendía definitivamente al frente de la firma. Fue entonces cuando Galliano emitió un comunicado, a través de sus abogados, en el que lamentaba su comportamiento y afirmaba que “el racismo no tiene sitio en la sociedad”. De poco le sirvieron esas palabras ya que, además de perder su puesto al frente de Dior, la firma también decidió despedirle de la marca que lleva su propio nombre, propiedad de la casa francesa en un 91 por ciento.

A finales de junio, y durante el proceso judicial, John Galliano acudió al tribunal a prestar declaración y manifestó no recordar nada de lo sucedido. “No recuerdo muy bien lo que pasó ese día. Recuerdo a un hombre violento”, explicó. Como respuesta a la pregunta sobre qué le provocaba esa falta de memoria, el diseñador aseguró: “Estoy siendo tratado de mis adicciones en una clínica de Arizona y en una de Suiza”. Además, añadió que bebía a diario y que esta dependencia fue en aumento debido a la presión laboral y a la muerte de su protector, Steven Robinson.

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