Tom Ford se adueña del espíritu de Yves Saint-Laurent

Su colección, en negro y de aire bohemio, entusiasma a la crítica.

El diseñador tejano, director creativo de Yves Saint-Laurent Rive Gauche -la alta costura sigue perteneciendo al francés-, se ha empapado del aroma de la casa francesa y ha presentado una colección prêt-à-porter para el otoño-invierno 2001-2002 llena de alma, demostrando al crítico público parisino que puede seguir los pasos del genial modisto francés.

Para la colección, presentada en una carpa en el recinto del Museo Rodin, Ford hizo una sabia relectura de varios clásicos de Saint-Laurent (todo en color negro), que convirtió en algo completamente original y diferente de lo que se ha visto en otras pasarelas esta temporada.
El punto de partida de Ford fueron los diseños de los años sesenta, cuando el francés, influido por el hippismo, creó colecciones bohemias y de aires étnicos. Así, Ford presentó abrigos bordados al estilo de las túnicas árabes, vestidos de aire de campestre y ligeramente decimonónicos, y flecos por doquier. El cuero, las transparencias y el satén fueron los materiales protagonistas de la presentación, aunque también hubo lana y terciopelo.

Casi todas las prendas iban ajustadas con uno de los complementos estrella del momento, el cinturón ancho de cuero que, completamente olvidado en los años noventa, resucita con fuerza inusitada.

Con este derroche de talento, Tom ha demostrado definitivamente que es capaz de dominar Yves Saint-Laurent Rive Gauche. El americano, en París, ya no chirría.

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