Paradojas aparte, al año siguiente de cumplirse cinco lustros del fin de la Guerra de Vietnam, arrasa el look militar.
La pasarela primavera-verano 2001 estuvo plagada de marciales damiselas vestidas de comandantes de artillería (Louis Vuitton) o de hieráticos soldados rasos interpretados en femenino (Miguel Adrover).
Dentro de esta estética militar en verde oliva, el camuflaje se ha llevado palma, y en concreto la casa Dior, dirigida por John Galliano, ha recreado en mil y una versiones el famoso estampado a manchas que tanto gusta a la gente de espíritu joven y libertario.

El mundo de la moda infantil, cada vez más permeable a las tendencias, ha sido también invadido por un ejercito de pacíficos osos de peluche vestidos de militar que anunciaban la llegada de vestiditos, pantalones, deportivas, bañadores, petos y pañoletas de camuflaje.

Así, Baby Dior ha lanzado una divertida colección para bebes y niños cuyas mamás estén seguras de que sus hijos no desarrollarán un espíritu bélico poco deseado.
Quizás, ataviados de esa guisa, ningún otro niño se atreverá a arrebatarles en el parque su juguete preferido.

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