La moda Op-Art se impuso a mediados de los años sesenta a través del movimiento artístico internacional homónimo que se originó en la década anterior, y cuyo principal exponente fue el pintor francés Vasarely. En su memorable exposición titulada El Movimiento utilizó básicamente el blanco y el negro para crear los motivos de sus cuadros.

Los modistos de la época pronto se dieron cuenta de las enorme posibilidades del Op-art, de tal modo que Balmain, Pierre Cardin y Lanvin fueron destacados creadores de los estampados que interpretaban círculos, rombos, cuadros, dameros, pata de gallo, etc, con un enorme impacto óptico que sigue vigente incluso en el diseño de complementos como guantes, anillos, cinturones, relojes y bolsos.

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