Alexander McQueen, el ‘niño malo’ de la moda, triunfa en la pasarela londinense

El diseñador presenta una colección inspirada en sus recuerdos de infancia.

El joven y extravagante diseñador inglés convirtió la pasarela en un espacio onírico con lugar, según los expertos, para lo sublime y lo perverso. El propio diseñador dio una pista de por dónde iban los tiros: "Quería explorar el lado siniestro de ser niño".

Alexander McQueen, recién nombrado mejor diseñador británico del año, hizo salir a las modelos a una pasarela muy peculiar, con aire de tiovivo, e hizo uso de los recuerdos de su niñez: los momentos buenos fueron reflejados en los globos, en los caballos de colores y en los tejidos alegres. Y los malos, en elementos tan siniestros como un esqueleto animal adherido a una modelo a modo de estola, en sombreros delirantes y en muñecas rotas desperdigadas por la escena.

Todo estaba muy estudiado en la presentación de McQueen, ya que en todo momento el desfile estuvo acompañado por una grabación que mezclaba el griterío de un patio de recreo escolar con la música del siniestro Marilyn Manson.

Entre los asistentes al desfile se hallaba el dueño del grupo Gucci, Domenico De Sole, poseedor de la mitad de la marca de McQueen, y segundo hombre más poderoso del mundo del lujo europeo tras Bernard Arnault, dueño del grupo LVMH. Hasta hace poco, McQueen diseñaba las colecciones de Alta Costura de Givenchy, marca perteneciente a dicho grupo.

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