Color y calor para el próximo otoño-invierno

La Pasarela Cibeles prosigue su marcha con una mezcla de tendencias que van de Cuba a París pasando por Londres

La semana comenzaba al ritmo del son cubano del desfile de Francis Montesinos. El modista valenciano realizó el año pasado el vestuario para una puesta en escena del Ballet Nacional de Cuba y de aquellos viajes a La Habana surgió la inspiración para esta colección, que propuso un viaje al Caribe para escapar de los fríos invernales. Entre las modelos, que desfilaron con una mezcla de sonidos caribeños y palmas flamencas, y fumando habanos, se encontraba la bailarina María Jiménez, para darle al espectáculo el toque final; los pañuelos que llevaban las modelos a la cabeza, las prendas vaqueras serigrafiadas con vitolas de puros y los estampados y colores de la isla completaron una colección llena de volantes y flecos rematando las prendas. Cerró el desfile Estefanía Luyk convertida en una espectacular novia con palomas blancas posadas en el pelo. Montesinos también presentó colección para hombre, al que vistió con bermudas de lana y mantones de manila, y sacó a desfilar a Olfo, hijo de Lucía Bosé y hermano de Eleonora (más conocida como Bimba), una de las maniquíes que más ha llamado la atención, junto a Laura Sánchez, elegida mejor modelo de esta edición de la pasarela. Elio Berhanyer demostró que sigue haciendo un "pret-a-porter de alta costura" y, pensando en sus clientas de toda la vida, presentó unos trajes de chaqueta impecables y deslumbró con sus trajes de noche. Las modelos iban tocadas con sombreros al más puro estilo Ascot. De la colección del modisto cordobés fueron muy elogiados un abrigo reversible de zorro despinzado y teñido de muchos colores, así como un traje de novia inspirado en los pétalos de las orquídeas, en rosa y amarillo.
El joven diseñador Duyos (quien formara parja artística con la recientemente fallecida Cecilia Panigua) llenó la pasarela de lo que los expertos han bautizado "glamour con sentido del humor". Para ello, presentó unos calentadores de piel al estilo de los que estuvieron tan de moda en los ochenta (como en la película Flashdance), unos estampados variadísimos, entre los que destacaron los de mapamundi y unos jerseys con adornos brillantes, así como los twin set (conjuntos de chaqueta y jersey) con falda como el que lució la modelo Gurus Segovia, embarazada de seis meses, ante los aplausos del público.
Pedro del Hierro, en un alarde de creatividad, presentó una colección llena de fantasía y mucho color (véase, si no, el traje bermellón de terciopelo para hombre), con botas de corsario y tejidos tecnológicos, así como una apuesta total por el abrigo largo hasta el suelo.
Miguel Palacio, que debutaba en solitario tras su separación de Lemoniez, mostró una colección con abrigos cortos muy años 60, muy chic parisino, en colores y lanas trenzadas, así como la combinación para la noche de faldas vaporosas con jerseys de canalé.
Roberto Torreta por el contrario se inspiró en el chic británico, y destacaron sus conjuntos de tweed con cinturones o muy finos o muy anchos, los vestidos asimétricos de bordes deshilachados; las medias con costura por delante y por detrás, y el uso de la napa, especialmente en color azul añil o eléctrico, así como el del nobuk rasurado con aspecto de ante y el terciopelo. En su apuesta por una mujer muy sexy, las modelos desfilaron sobre unos tacones de vértigo.
Andrés Sardá fue el único diseñador que presentó una colección de ropa interior; y lo hizo, inspirándose en el pintor Gustav Klimt y en las musas de los artistas, con mucho color, encajes y tejidos brillantes, así como distintos estampados. Comentadísimos sus batines de seda, y los accesorios: ligueros, corsés, bodies y tacones de aguja.

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