Brillante cierre de Cibeles

Jesús del Pozo, Modesto Lomba, Ángel Schlesser, Roberto Verino y Antonio Pernas pusieron punto final a la pasarela madrileña

Con la vuelta de los diseñadores llamados "disidentes" (Jesús del Pozo, Modesto Lomba, Ángel Schlesser, Roberto Verino y Antonio Pernas, que hasta ahora desfilaban fuera de la organización de Cibeles) y la presentación de sus colecciones terminaba la semana pasada la XXXIII edición de la Pasarela madrileña, en la que se presentaban las tendencias para el próximo otoño-invierno. Las infantas Elena y Cristina fueron espectadoras de excepción en los desfiles de Ángel Schlesser y Jesús del Pozo, respectivamente. Con su presencia, las infantas quisieron apoyar la moda española, una industria cada vez más próspera y cuya creatividad y alto nivel son alabados dentro y fuera de nuestras fronteras.
Jesús Del Pozo preparó un decorado de lo más otoñal entre robles y hayas, que parecía una escenografía teatral para un cuento de duendes y gnomos, e hizo desfilar a las modelos convertidas en hadas con tocados de ramas y hojas, para mostrar una colección, como siempre espectacular, pero sin apartarse de sus líneas arquitectónicas ni de su personalísimo estilo: así, no faltaron esos trajes con faldas de gran volumen, los tafetanes, los drapeados y fruncidos, las pinzas en relieve, los tules y esos tejidos que a veces parecen de papel. Los colores, de los verdes al azul acero, y unas inmensas solapas convertidas en cuellos que llamaron poderosamente la atención. Como absoluta novedad, Del Pozo presentó su primera colección para niños -que fueron, sin duda alguna, los modelos más jóvenes de toda la pasarela Cibeles-, prendas cómodas y divertidas, pero en la misma línea tranquila y sin estridencias que siempre le han caracterizado.
Modesto Lomba, flamante nuevo presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España, combinó el amarillo limón y el negro (color fetiche de casi todos los diseñadores), y presentó unos cuellos rígidos en forma de chimenea o embudo -el cuello, en todas sus variedades fue el gran protagonista del desfile-, unos abrigos largos entallados, así como unas prendas en cuero grabado, en una colección más urbana, casi del Tokio fin de siglo (las modelos llevaban las cejas pintadas y minúsculos moños engominados). Además, y como no hay que olvidar que se presentaban las colecciones para el próximo otoño-invierno, el creador vasco enseñó unas originalísimas bufandas largas hasta la cadera y que se sujetan en unas trabillas de las chaquetas.
Ya fuera del Parque Ferial Juan Carlos I, y en el marco del Museo Antropológico de Madrid, tuvieron lugar los desfiles de Roberto Verino, Ángel Schlesser y Antonio Pernas. El primero, en una puesta en escena que homenajeaba al cine, apostó fuerte por el negro, tanto para hombre como para mujer, aunque al primero lo viste también con abrigos en colores "arriesgados" para ellos: rosa, morado, rojo... Y si ya decíamos que hay que rescatar muchas prendas del baúl de los recuerdos, el creador orensano no se queda atrás y recupera del desván la pana rayada y los tirantes masculinos, así como las coderas y los parches, a modo de remiendos.
Destacaron las aplicaciones de cristal Swarovsky y azabache en distintas prendas, así como las de lana en puños y bajos, y fueron muy elogiados sus batines-kimono, de seda pintada, con lentejuelas.
A ese homenaje al negro se sumó Ángel Schlesser, que lo utilizó tanto para el día como para la noche, entallando a la mujer con prendas sobrias pero muy femeninas, escotes palabra de honor y faldas con vuelo que también utilizó Antonio Pernas; si bien el creador gallego lo hizo en un estilo más "rompedor", hasta el punto de calzar a las modelos con botas manchadas de barro. Pernas recupera las blusas con lazada al cuello, la raya diplomática, los pantalones de montar a caballo y, de nuevo, ese chic militar que ya anunció Kina Fernández días antes.

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