Antonio Miró cumple este año sus bodas de plata como diseñador; un cuarto de siglo en el que el catalán se ha hecho con un prestigio internacional indiscutible que le ha llevado a vender fuera de España como ningún otro diseñador nacional contemporáneo.
Para celebrar tal efeméride, Miró ha decidido desfilar en Madrid, en Cibeles, en lugar de hacerlo en el barcelonés Salón Gaudí; un encuentro con la capital muy esperado y que a buen seguro no defraudará.
Aunque Miró diseña tanto para hombre como para mujer, su éxito siempre se lo han dado las colecciones masculinas, ya que en ese terreno ha innovado como pocos creadores. A él se deben el traje de caballero de tres botones y de aire relajado y elegante -lejos del clásico sastre-, que ha sido imitado hasta la saciedad y que se ha convertido en un clásico conocido como "Estilo Barcelona".
Muy amigo de sus amigos, el diseñador fue de los primeros en recurrir a ellos -modelos noprofesionales- para que participaran en sus desfiles. Uno de los primeros en aceptar su invitación fue el actor John Malkovich, que también protagonizó uno de sus cátálogos.

Refugiado en su casa del modernista barrio del Eixample, en Barcelona, Miró contempla la vida con tranquilidad y sosiego. Viaja muy poco, lo imprescindible para presentar sus colecciones y empaparse de nuevas tendencias.

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