Madrileño de 32 años, Javier Larraínzar se ha consagrado como una de las grandes promesas de la moda española.

Fue en 1992 cuando se lanzó a la aventura de abrir su propia casa de alta costura.
Antes, había acumulado experiencias de sus viajes a Alemania, de años de aprendizaje en el instituto Marangony de Milán, de viajes a Nueva York...

Precisamente en la ciudad de los rascacielos trabajó con Óscar de la Renta, colaborando en el diseño de sus creaciones y organizando desfiles del modisto hispanoamericano en París, a la vez que dejaba entrever sus evidentes dotes artísticas.
Y así se fue formando, afianzando en el mundo del diseño, y consolidando su personal forma de crear.

Fue entonces, en 1992, cuando se vio lo suficientemente preparado como para regresar a su ciudad natal y abrir su propio taller de moda. Un año más tarde le vendría el reconocimiento en Cibeles y, ante la demanda de sus modelos, decidió abrir una tienda en el barrio de Salamanca en 1996.

Mientras continuaba participando en las pasarelas internacionales, sus creaciones se iban haciendo hueco en casi un centenar de tiendas multimarca repartidas por toda España, así como en los centros de El Corte Inglés.

Hoy en día, Javier Larraínzar puede presumir de ser uno de los más solicitados diseñadores españoles, que ha sabido conquistar a la mujer con sus diseños sofisticados y elegantes, muy femeninos y cargados de glamour.

Entre sus más fieles admiradoras se encuentran la actriz Aitana Sánchez-Gijón y la modelo y presentadora José Toledo.

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