John Galliano reaparece (a medias) en la pasarela masculina de París

Maison Margiela ha presentado una colección mucho menos llamativa que la vista hace sólo unas semanas en el adelanto de Alta Costura de la 'maison'

El cambio que experimentaba Saint Laurent al ceder la dirección creativa a las manos de Hedi Slimane, y que comenzaba con un cambio radical en el nombre de la casa abandonando el nombre de su fundador (Yves), para centrarse solamente en el apellido, parece haber contagiado a otros pesos pesados de París. Maison Martin Margiela, que a partir de ahora responde únicamente al apellido, bajo el nombre de Maison Margiela, también parece estar insuflándole nuevos aires a las líneas principales de sus colecciones. El responsable: John Galliano, que tomaba recientemente las riendas de la maison tras una gran polémica y un parón de cuatro años, y que este fin de semana volvía a ser la comidilla de París durante la presentación de la colección masculina para el próximo invierno.

La comidilla, eso sí, a medias: tal y como desvelaba el diario británico 'The Guardian', y a pesar de que la firma ha decidido mantenerse enigmática al respecto, luciendo el cambio de nombre casi como un estandarte, la colección de hombre vista en París habría sido producto exclusivamente del equipo creativo de la casa, y no será hasta la presentación de la colección femenina, en marzo, que la mano de Galliano tenga un efecto definitivo en las nuevas propuestas de Maison Margiela. Aún así, la colección de hombre presentada este fin de semana disparaba toda suerte de rumores en redes sociales, especialmente en lo que respecta a la presentación de las prendas, que recuperan una estética de influencia seventies (algo muy inusual para la casa, que no suele identificarse con ningún período estético concreto), incorporando algún que otro pantalón acampanado con detalles de flores, además de chalecos a la rodilla y destellos glitter en sudaderas de lurex y prendas de punto.

COLECCIONES DESTACADAS

La recta final de París ha brillado, además, con dos de los nombres más especiales de su calendario: uno, el de Saint Laurent Paris, la firma encargada de echar el cierre a cada edición, y una de las que más curiosos acumula a sus puertas, rebajando notablemente la edad media de sus asistentes, con un front-row en el que no escasean los fashion insiders, bloggers y modelos que apenas rozan la veintena. El broche de oro de París lo ponían maniquíes jovencísimos, y una tipología de hombre que dista mucho de la que hemos visto estos días en la capital francesa -mucho más joven y delgado-, y con quienes Hedi Slimane volvía a sacarle partido al color negro, uno de los cambios más obvios de la firma desde la desaparición de Yves Saint Laurent, cuya visión no escatimaba en colores tan a menudo como lo hace el joven diseñador francés. Slimane explora las diferentes opciones de este color, alternándolo con los guiños punk que se han vuelto ya marca de la casa: pantalones skinny fit, blazers entallados combinados con corbatas estrechísimas, lunares, rayas y print animal, y algún que otro destello glitter.

Otro nombre que ha resonado en París en esta recta final ha sido el de Thom Browne, uno de los enfant terribles de la moda masculina, pionero en la 'huída' trasatlántica de muchas firmas neoyorquinas, cuyas prendas para hombre llevan un desfase en el calendario de más de dos meses respecto a Milán y París. Thom Browne era de los primeros en llevar a cabo este 'trasplante' entre capitales, revolucionando París con su visión avant garde hasta protagonizar uno de los días clave de su calendario de desfiles: el penúltimo en la jornada del domingo, justo antes de Saint Laurent y del despegue de la Alta Costura.

Su colección otoño-invierno 2015-2016 es una de las más arriesgadas vistas estos días: el mito de la viuda negra se hace realidad, con hombres vistiendo larguísimas faldas masculinas casi en la totalidad de looks -algunas más cortas, incluso, que de costumbre, evitando el efecto falda-pantalón y apostando por una 'mini' con todas las letras-, con tejidos en negro puro que brillan con texturas y brocados, acabados en piel vuelta y acolchados. Destacan: las levitas superpuestas sobre chaquetas, los juegos de volúmenes y las capas para hombre.

Otra colección destacada ha sido la de Paul Smith, que lleva ya un par de temporadas explorando los degradés y las texturas tono sobre tono, aunque no ha sido hasta su presentación para el próximo invierno que la teoría del color alcanzaba todo su potencial en las prendas de tailoring del diseñador, gracias sobre todo a una cuidada paleta de colores en tonos crepúsculo y melocotón.

Otro must de París: el de Givenchy, que da un giro radical a su propuesta, sin renunciar al cierto horror vacui de estampados y grafismos que inunda prácticamente cada una de sus prendas de hombre y mujer, y que en esta ocasión explora un nuevo lenguaje bajo la dirección de Riccardo Tisci. Lo primero: el estilismo, tanto en la pasarela -cubierta por una capa sólida de purpurina en color rubí-, como en sus modelos, que además de lucir máscaras-joya, trasladaban a la cabellera del hombre la tendencia de las trenzas masculinas así como del baby hair, tan de moda en los últimos meses -DKNY hacía lo mismo con su colección de mujer en el mes de septiembre, por influencia de la cantante FKA Twigs entre otras-, y que consiste en fijar sobre la frente los remolinos de cabello más corto y fino que se acumulan en la línea del pelo. Las prendas de la colección: una amalgama de tendencias para hombre y mujer, con pinstripes a varias alturas, faldas lápiz para hombre abotonadas al frente, bikers y bombers superpuestas sobre vestidos tipo sari con maxiestampados, y guiños al cine de terror.

'FASHION INSIDERS'

Frecuentada sobre todo por periodistas de moda y fashion insiders, la fashion week masculina de París ha reunido su particular cuota de rostros famosos en estos cinco días de desfiles. Una de las más sonadas: la presencia de Kate Moss, que compartía 'banquillo' junto al ex futbolista e icono de moda Hidetoshi Nakata en el pase de Louis Vuitton. También la modelo Natalia Vodianova, que asistía junto a su pareja, el heredero del imperio LVHM Antoine Arnault, además de la actriz sueca Noomi Rapace, el piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton, o el kaiser Karl Lagerfeld, que borraba cualquier tipo de diferencia entre las principales maisons de moda de Francia al dejarse ver el front-row de Dior Homme, después de fotografiar las dos últimas campañas de hombre de la firma.

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