La mezcla de estilos domina la pasarela masculina de París

La firma española Armand Basi destacó con una colección de aire hispano

No ha pasado ni una semana desde que París acogiera los desfiles de Alta Costura. Sin embargo, la capital francesa se convierte de nuevo en la ciudad protagonista de las crónicas de moda, ya que el pasado viernes comenzó su Semana de la Moda masculina para la temporada otoño-invierno 2002-2003.

Cogiendo el testigo de la pasarela milanesa de hombre, que concluyó el pasado 17 de enero, la ciudad del Sena ha demostrado que sus propuestas no tienen porque seguir las tendencias impuestas en Milán. Frente a los tonos oscuros y apagados que se vieron en Italia, París propone una imagen masculina caracterizada por el uso de prendas teñidas en colores vivos. No obstante, la tónica general fueron unas líneas elegantes, que transforman a los hombres en auténticos seductores.

Una de las propuestas más aplaudidas fue la de la firma catalana Armand Basi. Su diseñador, Lluís Juste de Nin, trajo a la pasarela parisina aires hispanos con dos propuestas diferenciadas: una que recordaba a los milicianos de la Pampa y otra a los dandis criollos. Entre sus creaciones, fueron muy comentadas sus camisetas estampadas con enormes ojos, manos y papagayos.

Las prendas de Basi, confeccionadas en materiales naturales, son confortables y siguen unas líneas desenfadadas para el día, y elegantes y refinadas para la noche. En su colección, dominan los tejidos lavados y las rayas, que se imprimen tanto en camisas, trajes, pantalones y chaquetas ceñidas. Y, al igual que hiciera Ralph Lauren, en su debut en la pasarela milanesa, la corbata vuelve a ser protagonista del armario masculino.

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