Isabel de Inglaterra, preocupada por el alcance de la crisis económica, ha llamado a los suyos a la moderación
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La princesa Ana, la 'reina' del reciclaje, luciendo el mismo traje en dos bodas con treinta años de diferencia

CONSIGNA REAL: AUSTERIDAD EN LA CORTE BRITÁNICA

4 DICIEMBRE 2008
También la prudencia se impone en tiempos de crisis en Palacio. No sólo los Gobiernos y las familias han tomado medidas para superar la precaria situación económica, Isabel de Inglaterra, preocupada por el alcance de la recesión, ha creído conveniente, asimismo, adaptarse con coherencia a las circunstancias y ha llamado a los suyos a la moderación. La Reina y su esposo, el Duque de Edimburgo, así como el príncipe Carlos, han puesto sus agendas al servicio de esta iniciativa de contención: se ha dado cobertura a los actos que involucran a trabajadores y voluntarios en causas de carácter social y se han barrido los pomposos banquetes de Palacio.

Parecía que los Windsor más jóvenes no terminaban de entrar en la dinámica del ahorro y la mesura predicada por la soberana. Pero, tras un toque de atención de los asesores de la reina Isabel, todos sus nietos, y especialmente los príncipes Guillermo y Harry, han corregido excesos y han abandonado los exclusivos clubes de la noche londinense, donde suelen gastar pequeñas fortunas en bebida. "Se ha decidido que los Príncipes se concentren en sus respectivas carreras militares, en lugar de en glamorosos eventos, aunque sea para recaudar fondos benéficos", informaron fuentes de palacio al rotativo inglés Daily Telegraph.

Quien seguro se toma muy en serio este propósito es su hija, la princesa Ana, que ha hecho de la moderación en el gasto su filosofía de vida. La Princesa es austera por norma. Esquiva cualquier derroche, sin importarle la coyuntura económica del momento, viaja en el medio de transporte más barato y es la reina absoluta del reciclaje. Toda una experta. Hasta tal punto que, como si no hubiesen pasado los años, se enfundó el mismo vestido para asistir a la reciente boda de lady Rose Windsor, que para acudir en 1981, hace casi tres décadas, a las primeras nupcias del príncipe Carlos con la princesa Diana. Una vieja costumbre en Palacio la de economizar reutilizando modelos que la princesa Ana razona así: “Un buen traje es para siempre. Si es de calidad y tiene una línea clásica, se puede llevar toda la vida. Mis padres me enseñaron a no malgastar las cosas”. La lección perdura hoy.


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