La prensa inglesa apunta en los últimos días al hecho de que Kate es definitivamente la “Novia”, aunque falte tiempo para que sea anunciado su compromiso
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La joven debe valorar si podría, por amor al príncipe Guillermo, adaptarse al estricto protocolo que supondría ser princesa de Gran Bretaña

KATE MIDDLETON CONSIGUE EL ESTATUS OFICIAL DE “NOVIA”

La joven debe valorar si podría, por amor al príncipe Guillermo, adaptarse al estricto protocolo que supondría ser princesa de Gran Bretaña

2 JULIO 2008
La prensa inglesa apunta en los últimos días al hecho de que Kate es definitivamente la “Novia”, aunque falte tiempo para que sea anunciado su compromiso y ésta tome sus medidas a la hora de aparecer junto a la familia Windsor.

Transcurridos siete años desde el día en el que se conocieron en la Universidad de St. Andrews y habiendo superado una ruptura que hizo correr ríos de tinta, ya no se trata de si Kate es o no del agrado de la soberana o de si ésta llegará al altar del brazo del príncipe Guillermo. En este sentido, y a falta de una sola respuesta: “¿cuándo?”, las dudas han quedado disipadas.

En cualquier caso, para alguien “asombrosamente brillante” como Kate –así la describió uno de sus profesores-, no debe ser fácil afrontar el día a día sin tener un trabajo remunerado con el que sentirse útil. Aunque, la pregunta sería: ¿qué tipo de trabajo podría hacer la novia del príncipe Guillermo?

Un difícil equilibrio entre lo que es y lo que podría llegar a ser
Los periodistas que cubren habitualmente las noticias de la Familia Real inglesa tienen una respuesta clara y concisa: su trabajo es “esperar”. Y hacerlo sin llamar demasiado la atención como si estuviera entreteniendo el tiempo mientras Guillermo termina su formación.

En una era en la que las Casas Reales intentan a diario demostrar que las monarquías siguen siendo necesarias, Kate no sólo se ve “obligada” a alejarse de esa idea de “modernidad” sino que, en la espera, ha de sobrevivir manteniendo un difícil equilibrio entre lo que es y lo que podría llegar a ser sin poder aprovecharse de un estatus real aún incierto.

La reina Isabel y su familia valoran ese esfuerzo y, como premio, le han dado de forma natural un lugar a su lado en algunos eventos oficiales. Un estatus dentro de la Familia Real: el de Novia, con “N” mayúscula.

Kate Middleton se lo merece y la soberana así lo entiende. Además, después de haber sufrido como madre y como Reina las consecuencias de las crisis matrimoniales de sus hijos, Isabel II parece haber llegado a la conclusión de que es mucho mejor para todos –incluida su Monarquía- que Kate aprenda a encajar entre los Windsor y que valore si realmente podría, por amor, adaptarse al exigente y estricto protocolo que supondría convertirse en princesa de Gran Bretaña, antes de llegar al altar.


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