Los novios han permanecido sentados en el centro de un corazón de rosas que yacían en el suelo, como marca la tradición de este templo del sur de Dinamarca
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EXPLOSIÓN DE FLORES PRIMAVERALES EN LA DECORACIÓN DE LA IGLESIA DE MøGELTøNDER

Marie Cavallier y el príncipe Joaquín se dieron el 'sí quiero' en el centro de un corazón de flores

24 MAYO 2008
El monograma real creado por el príncipe Joaquín para él y Marie Cavallier ha resultado todo un preludio del espíritu romántico que también ha invadido la decoración floral elegida para la iglesia de Møgeltønder, donde han contraído matrimonio. Joaquín creó uno de los emblemas reales más delicados con una M en el centro (inicial de Marie), rodeada por dos J (inicial de Joaquín), con efecto de espejo, que juntas forman un corazón, y una corona sobre el conjunto. Y hoy, durante la ceremonia de su enlace, de nuevo un corazón ornamental ha vuelto a tener protagonismo, los novios han permanecido sentados en el centro de un corazón de rosas que yacían en el suelo, como marca la tradición de este templo del sur de Dinamarca.

El hijo menor de la reina Margarita y Marie han supervisado personalmente todos los detalles de la decoración floral de la iglesia, que ha sido diseñada conjuntamente por la pareja y Jan Munich, de la firma Munch & Levison. La ornamentación se ha inspirado en las flores de la primavera y predominaban los colores blancos acompañado de crema y verde. El pasillo central que los novios han recorrido en su camino hacia el altar se ha decorado con ramos colgando hacia el suelo, atados como cuerdas de campanas con rosas, lilas y hojas verdes, con un lazo blanco en la parte superior que se remataba con una pequeña esfera amarilla.

Los ventanales del templo se adornaron con guirnaldas engalanados con una cinta blanca entrelazada y atadas con rosas y hojas verdes. En la decoración de los reclinatorios, se utilizaron rosas amarillas, blancas y de color crema, pequeñas gerberas de amarillo crema, cebada de los campos de Schackenborg, lilas blancas plumosas verde claro y virburnum. En los candelabros, destacaban lazos blancos de seda y pistachos verdes de Francia, en homenaje a la novia.

A cada lado del altar, se colocaron centros con belladonas, rosas y lilas blancas, rosas de color crema con plumosas verdes de primavera, ramas de virburnum blancas y cebada de invierno de los campos de Schackenborg. Todo un derroche floral que adornó la romántica ceremonia de la boda de los príncipes Joaquín y Marie.


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