Poco después de las cinco de la tarde se reveló el gran secreto de estas nupcias con la llegada de Marie Cavallier a la iglesia de Møgeltønder en la localidad de Tønder
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Como toda novia real, coronando la puesta en escena más importante de su vida, acompañó al vestido un largo velo de tul ribeteado también de blondas de encajes, sujeto durante la ceremonia por una tiara

LA PRINCESA MARIE, UNA NOVIA MAJESTUOSA

La esposa del príncipe Joaquín eligió una firma suiza-española para su vestido nupcial

24 MAYO 2008
No hay incógnita mejor guardada de una boda que el traje que lucirá la novia. Poco después de las cinco de la tarde se reveló el gran secreto de estas nupcias con la llegada de Marie Cavallier a la iglesia de Møgeltønder en la localidad de Tønder, al sur de la península de Jutlandia. Descubrir a la novia, blanca y radiante, era uno de los momentos más esperados de este gran día, y no defraudó.

Marie apareció como una reina junto a su padre con un vestido de novia, muy del estilo de su cuñada, la princesa Mary, diseñado en Ginebra por Arasa Morelli, una firma, al parecer, suiza-española con sede en Ginebra y Barcelona. Un majestuoso traje de alta costura off white, con encajes de bordado francés inspirado en los de tipo Calais del siglo XIX y motivos florales, y revestido con tafetán de seda tejido con reps de color marfil. La cola, de 3 metros de largo, en la misma línea de todo el conjunto, remarcaba la excelencia de la futura Princesa de Dinamarca. Como toda novia real, coronando la puesta en escena más importante de su vida, acompañó al vestido un largo velo de tul ribeteado también de blondas de encajes, sujeto durante la ceremonia por una tiara, que, originalmente, fue un regalo del rey Federico IX y la reina Ingrid a la reina Margarita II, y unos pendientes, con diamantes, de ginebrinos.

Marie ha sido fiel a su estilo a la hora de escoger su vestido, pero también ha querido rendir un tributo a la tradición danesa con un ramo de novia elaborado con cebada de invierno de los campos de Schackenborg y mirtos del Palacio de Fredensborg (de 200 años de antigüedad), elementos que todos los bouquets de novia de la Casa Real danesa han incluido en los dos últimos siglos. El ramo contiene además lilas blancas francesas -la reina Ingrid también llevó esta flor en su ramo de novia cuando se casó el 24 de mayo de 1935-, que han sido separadas con cuidado y cosidas de nuevo en pequeñas cabezas de lilas, y pequeñas rosas coloreadas en crema y pistacho verde. El borde inferior está cubierto con hojas de camelia verdes de los ramos de los camelios de más de 100 años de antigüedad de la firma Munch&Levison.


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