Una mágica combinación de luz y aromas

Acqua di Parma

Loewe

Elizabeth Arden

Las velas parecían haber pasado al olvido cuando llegó la luz eléctrica, pero con la llegada del tercer milenio, están viviendo una nueva era, ahora que el mundo occidental ha redescubierto su magia y su encanto. Exótica combinación de luz y de aroma, las velas perfumadas se han convertido en una extensión del estilo personal que sirve no sólo para iluminar, sino, sobre todo, para bañar de estilo, energía y bienestar el espacio personal.

Decoran cualquier rincón de la casa, y las firmas las presentan con todos los motivos: redondas, cuadradas, elegantes, originales, lisas, coloridas, con adornos y sin ellos.

El ritual de las velas tiene sus propias reglas, y no siempre son sencillas. Por ejemplo, una vela debe encenderse siempre con una cerilla o con la ayuda del cabo de otra vela encendida, pero nunca con la lumbre de un mechero, y deben ser apagadas con los dedos o con la ayuda de un apagavelas, pero nunca soplando sobre la mecha.

Conseguir que una vela tenga la misma fragancia que un determinado perfume es una labor complicada, puesto que la base de cera propia de la misma es muy diferente a la base alcohólica del perfume, y además debe aguantar los más de 1.000 grados de calor que se producen al arder el cabo. Si no existe una vela dentro de la línea de baño y complementos de su perfume, puede escoger una que desprenda alguna de las notas más características de la fragancia.

Es importantísimo ser prudente en torno al fuego, tomando muy en cuenta las medidas de precaución. En Estados Unidos, por ejemplo, se calcularon en cinco los casos de muerte por incendios provocados por velas en 1999, cifra que ascendió a 15 en el 2000, un número que se cree se triplicó a causa de la popularidad de las velas de aromaterapia, muchas de las cuales incluyen fragancias que inducen al sueño, a veces con consecuencias fatales.

Por ejemplo, la lavanda y sustancias relajantes similares aumentan las ondas cerebrales de tipo alfa, que provocan un estado de somnolencia similar al de las primeras fases del sueño. Por eso deben apagarse las velas antes de llegar a una situación donde se puede dejar llevar por el sueño, alejarlas de cualquier sustancia o material susceptible de arder, recortar la mecha y mantenerla alejada de corrientes.

 

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