Una vez más Carlota se muestra especialmente unida a este joven, que cuenta con toda la aprobación de la princesa Carolina y Ernesto de Hannover.
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Carlota junto al joven austríaco Hubertus Herring-Frankensdorf, con quien ya se le pudo fotografiar, precisamente también en Zürs, hace dos semanas.



4 MARZO 2004
La princesa Carolina de Mónaco apuró su estancia en la localidad austríaca de Zürs —sobre la que hemos estado informando —, donde había estado disfrutando de unas vacaciones en la nieve junto a su marido, el príncipe Ernesto de Hannover, y tres de sus hijos, Carlota, Pierre y la pequeña Alexandra (recordar que el mayor de los hijos de Carolina, Andrea, visitó recientemente Senegal, tal y como informábamos en otro número). La estancia de la familia Hannover Grimaldi en la mencionada estación invernal coincidió con la celebración de los carnavales en toda Europa. Por este motivo, los más pequeños de la familia demostraron tener un excelente sentido del humor, pintándose la cara, colocándose pelucas —como en el caso de Pierre, con una larga melena estilo rasta y gorro en lana multicolor— o exhibiendo originales y divertidos cascos de esquí, como Alexandra, que llevaba un pájaro azul sobre un trozo de hilo y plumas alrededor.

Por su parte, Carlota estuvo de nuevo acompañada por el joven austríaco Hubertus Herring-Frankensdorf, con quien ya se le pudo fotografiar precisamente también en Zürs hace dos semanas, como también apuntábamos en estas mismas páginas. Una vez más Carlota se muestra especialmente unida a este joven, perteneciente a una de las principales familias de Austria y emparentado con el clan alemán de los Schaumburg-Lippe, que cuenta con toda la aprobación de la princesa Carolina y Ernesto de Hannover. Durante su estancia en Zürs, la princesa se vio en cierto modo alarmada tras ser avisada del ingreso de su padre, el príncipe Raniero, en el hospital Princesa Gracia, de Montecarlo, debido a un “síndrome coronario agudo que fue de inmediato controlado”, tal y como habían informado fuentes del palacio. Carolina se mantuvo en permanente contacto telefónico con los doctores, los cuales, y a la vista de la favorable evolución que el príncipe estaba experimentando, le recomendaron que no era necesario regresar de forma precipitada a Mónaco. La afección de Raniero se había producido “justo debajo de los puentes coronarios que se le habían practicado en noviembre de 1994”, de acuerdo con informaciones médicas.

Por tercera vez en los últimos dos meses, el soberano monegasco había sido internado donde ya había permanecido varios días por una gripe y un estado de fatiga general. Durante su última estancia en el centro médico, el príncipe Raniero se ha perdido algunos de los actos más importantes del Principado, entre ellos la XXVIII edición del Festival Internacional de Circo de Montecarlo, al que acudió su hijo, Alberto, junto a Estefanía y su marido, Adans. Pero lo que, al parecer, el príncipe no quería perderse bajo ningún pretexto era el cumpleaños de su hija Carolina de Mónaco. Padre e hija estuvieron todo el día juntos, celebrando el cuarenta y siete cumpleaños de la princesa, que, como decíamos, ha estado muy pendiente y preocupada por la salud de su padre.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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