Realeza y personalidades

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¿Qué es esto?

El verano de 1933, el Príncipe de Asturias, don Alfonso de Borbón, renunció oficialmente a sus derechos a la corona de España, así como al de sus sucesores por amor a Edelmira Sampedro

Príncipe de Asturias e hijo primogénito del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia; y, sin embargo, un niño enfermo. La hemofilia, dolencia heredada de su madre, la reina Victoria Eugenia

En 1933, días después de renunciar a la corona, contrajo matrimonio con Edelmira Sampedro en una sencilla ceremonia. A la boda, celebrada en Lausana, asistieron la reina Victoria Eugenia y las infantas, Beatriz y Cristina

Marta Esther Rocafort, hija de un dentista de la Habana y modelo reconocida de alta costura en Nueva York, fue su segunda esposa. Una mujer de impresionante belleza

Don Alfonso murió en 1938 a consecuencia de un accidente en Miami. La única persona le envió flores fue su madre, la reina Victoria Eugenia, en la imagen. Sus restos, gracias al rey Juan Carlos, reposan desde 1985 en el Escorial

EL HIJO PRIMOGÉNITO DE ALFONSO XIII, ALFONSO DE BORBÓN Y BATTEMBERG, SE CASÓ CON UNA MODELO CUBANA

19 OCTUBRE 2001
Príncipe de Asturias y Conde de Covadonga, nacido en 1907. Hijo primogénito del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia; y, sin embargo, un niño hemofílico. Enfermedad, que había heredado de su madre, la reina Victoria Eugenia, y transformaría su vida ya que nunca le permitiría ser nada más que un niño triste.

Las malas relaciones con su padre, el Rey
Alfonso, increíblemente hermoso, de ojos azules y pelo rubio, aunque siempre pálido y ojeroso, vivía permanentemente en vilo –al igual que la Familia real- ante la posibilidad de enfermar o de sufrir un accidente que presentara hemorragias que no se pudieran detener.
De ahí quizá vino esa posición de desgana personal hacia todo lo que le rodeaba, su escaso interés por la política y los asuntos de Estado y, también, sus malas relaciones con el Rey. Un Rey que nunca superó que su hijo mayor fuera un enfermo, cuando lo que se pedía a un heredero era precisamente fortaleza y salud... Y un heredero. Y Alfonso no mostraba intención alguna de contraer matrimonio. Incluso había rechazado, a sabiendas de que como heredero a la corona de España tenía que casarse para perpetuar la dinastía, a la princesa, Ileana, hija de la reina María de Rumanía.

El príncipe granjero
Fue entonces, cuando el Príncipe de Asturias se retiró al palacete de la Quinta, en los montes del Pardo. Un maravilloso lugar con jardines del siglo XVIII inspirados en la corte de Luis XIV y en el palacio de Versalles... Con El árbol de los sueños bajo el que dormía sus siestas mirando cómo se mecían las encinas y las jaras a lo lejos. Con el Manzanares ragando todo el monte y, sobre todo, con su granja de gallinas y cerdos que tan feliz le hizo.

El encuentro con Edelmira Sampedro
En 1931, con la caída de la Monarquía, la Familia real española parte hacia el exilio. Los Reyes deciden separarse, comienzan los problemas de dinero y la salud del príncipe Alfonso va a mucho peor. Se le ingresa, entonces, en una clínica de Lausana, Suiza, y es allí, justo cuando menos se lo espera, cuando conoce a Edelmira Sanpedro. La hija de un hacendado cubano, con porte aristócrata y el pelo y los ojos de color azabache.

Renuncia a sus derechos a la corona por amor
El Rey Alfonso XIII se enteró por la prensa de la relación de su hijo con la joven cubana y se opuso frontalmente a un matrimonio tan desigual. El verano de 1933, en Lausana , el Príncipe de Asturias, don Alfonso de Borbón y Battemberg, convencido de que nada se podía hacer para arreglar la situación, renunció oficialmente a sus derechos a la corona de España, así como al de sus sucesores.
Días después, el conde de Covadonga –ya no era Príncipe de Asturias- contrajo matrimonio con Edelmira en una sencilla ceremonia. A la boda, celebrada en Lausana, asistieron solamente la reina Victoria Eugenia y las infantas Beatriz y Cristina.
Dos años después, y tras una larguísima luna de miel, de vino y rosas, la Puchunga -así era conocida entre la Familia real- decidió poner tierra entre los dos y regresar a Cuba. Don Alfonso de Borbón, que permaneció sólo en París por un tiempo, terminó desesperado y se embarcó rumbo a América con la intención de recuperar a su mujer.

Modelo de alta costura en Nueva York
Se rehizo el matrimonio y se impusieron los buenos tiempos hasta que con el estallido de la Guerra Civil española, el príncipe Alfonso cayó gravemente enfermo. Entonces, Edelmira que ya no estaba dispuesta a seguir soñando con que un día sería de verdad princesa, le abandonó para siempre.

Dos meses después de su divorcio, el conde de Covadonga volvió a contraer matrimonio. En esta segunda ocasión, también, con una hermosísima cubana, Marta Esther Rocafort Altuzarra, hija de un dentista de la Habana y modelo reconocida de alta costura en Nueva York. Una mujer de impresionante belleza, muy parecida a la primera, a la que conoció en una fiesta en Manhattan.

La Reina le mandó flores
Don Alfonso murió solo, el 6 de septiembre de 1938, durante una noche en la que conduciendo su coche por las calles de Miami, se estrelló contra un poste de teléfono. A su entierro no fue apenas nadie. Y la única persona le envió flores fue su madre, la reina Victoria Eugenia. Sus restos, gracias a un gesto de su sobrino, el rey Juan Carlos de España, reposan desde 1985 en el Escorial. En cuanto a sus esposas, Edelmira siguió usando el título de condesa de Covadonga con discreción el resto de su vida; y Marta Esther Rocafort, contrajo nupcias nuevamente con un americano multimillonario llamado Atkings.

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