Un día para luchar contra el Alzheimer, el mal del olvido

El 21 de septiembre se celebra el día mundial de esta enfermedad que afecta a millones de personas

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Durante mucho tiempo también se ha ignorado que los grandes afectados no sólo son los pacientes, sino los cuidadores de dichos pacientes.

Aunque sigue siendo un terreno con muchos interrogantes y que debe seguir en constante estudio, los expertos sí que se atreven a apuntar que es fundamental evitar los factores de riesgo vascular, en especial el tabaco, la obesidad y el consumo de ácidos grasos, además de promover una dieta sana, que incluya alimentos ricos en antioxidantes.

La importancia de la prevención
El diagnóstico precoz se convierte también en un arma indispensable para combatirla, pues según los expertos, un tercio de la población con Alzheimer no acude nunca al médico, ya que identifican los síntomas como propios del envejecimiento. Así, los profesionales médicos insisten en la importancia de que la población se conciencie de que es fundamental acudir al médico ante la aparición del primer síntoma de esta enfermedad: la pérdida de memoria. Y es que el problema viene cuando se constata que una gran parte de los pacientes no acude al doctor hasta que no ha perdido muchas capacidades. Las posibilidades de tratamiento se complican en estos casos en los que la enfermedad está más avanzada. De hecho, desde que se detectan los primeros síntomas hasta que un experto diagnostica la enfermedad suelen transcurrir entre uno y dos años.

¿Y quién cuida al cuidador?
Durante mucho tiempo también se ha ignorado que los grandes afectados no sólo son los pacientes, sino los cuidadores de dichos pacientes. El impacto social y familiar del Alzheimer es enorme, debido, sobre todo, a la dependencia progresiva con respecto a las personas que atienden al afectado. Éstas se ven sometidas a una enorme presión psicológica, aumentada, en muchas ocasiones, por la falta de reconocimiento a una labor tan dura y prolongada. Hay que recordar que al menos ocho o nueve de cada diez cuidadores son parientes directos del paciente. Generalmente, esposa, esposo o hijos, aunque dado que la mayoría de los enfermos reside en su domicilio, los cuidados suelen recaer sobre el ama de casa.

Muchos cuidadores se autoconvencen de que son insustituibles y de que si no están ellos, el paciente sufrirá y se alterará, aunque la persona que lo sustituya sea de la familia, y lo que es peor, centran su vida en el cuidado del paciente y se olvidan de sí mismos. Cuando esta situación se presenta se debe estar prevenido y cortar con esa dinámica lo antes posible, pues su reconocimiento y la aplicación de soluciones irán en beneficio de todos. Resulta fundamental que el cuidador pueda disfrutar de tiempo libre sin sufrir sentimiento de culpa por ello y disponer con frecuencia de unos días de vacaciones.

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