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¿Por qué duele la cabeza?

Las causas, los tipos y la prevención de un mal muy común

El tratamiento de las cefaleas suele basarse en el uso de analgésicos.

Existen otros factores que están considerados como desencadenantes del dolor de cabeza: diversos alimentos (chocolate, vainilla, etc.), el frío, el viento, el alcohol y el insomnio.

Por último, hay que indicar que el estrés laboral y emocional influyen también en el desarrollo de las cefaleas, así como la depresión, el aumento de la tensión arterial, la sinusitis, y los estados catarrales y algunas enfermedades oculares como el glaucoma y la iridociclitis. En todo caso, y si los episodios son muy recurrentes, se debe acudir a la consulta de un neurólogo o de un oftalmólogo.

  • Síntomas de un dolor de cabeza
    Cada persona lo percibe de una manera diferente, pues la intensidad del dolor es subjetiva e influye mucho la propia resistencia de cada persona para soportarlo. Las características del dolor de cabeza son muy variables, dependiendo, sobre todo, de su origen y localización, pero se puede decir, de manera general, que la mayoría son constantes, aunque también pueden ser pulsátiles y punzantes. El dolor de cabeza puede ser frontal, occipital, hemicraneano, periocular o en banda.
  • Prevención
    Llevar una vida reglada y metódica, evitar sobrecargas físicas y psíquicas, dormir ocho horas diarias, no ingerir alcohol ni medicamentos sin consejo médico y evitar el insomnio y el estrés puede ayudarle a disminuir su intensidad y frecuencia. El tratamiento de las cefaleas de consideración benigna, como es el caso de las migrañas y las cefaleas tensionales, se basa en el uso de fármacos analgésicos.

    La aplicación de masajes terapéuticos en columna cervical y cuero cabelludo también produce buenos resultados. Además, ante crisis muy agudas, lo más recomendable es el reposo en un ambiente tranquilo y aireado, con luz tenue o en la oscuridad. El permanecer prolongadamente frente a la pantalla del ordenador puede ser un factor favorecedor de cefaleas: hay que utilizar, por lo tanto, filtros de pantalla; graduarse la vista con frecuencia (una vez al año); adoptar una postura cómoda, relajada y no forzada frente al ordenador. No estaría de más la realización de ejercicios de estiramiento tras largas jornadas sentado en la misma silla.

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