Borja Thyssen y Blanca Cuesta celebran esta noche la fiesta previa a su boda

Reunirán a sus amigos en un restaurante de Madrid horas antes de celebrar en El Esquileo de Cabanillas que ya son marido y mujer

No ha sido una despedida de solteros tradicional, más bien una cena para amigos para así pasar unas horas juntos antes de la gran fiesta. Borja Thyssen y Blanca Cuesta han querido despedir esta etapa de su vida en Negro de Anglona, un restaurante situado en el antiguo palacio del Príncipe de Anglona y que el arquitecto Luis Galliussi ha reformado convirtiéndolo en un sofisticado local. Al no poder haber celebrado su boda en El Esquileo de Cabanillas, Segovia, como tenían previsto, esta no será la última vez que sus amigos les vean solteros, sino la primera ocasión en la que han podido darles personalmente la enhorabuena tras su matrimonio.

Los novios han cerrado un salón para sus amigos y, lógicamente, la fiesta no se alargará mucho porque al día siguiente les espera la cita que hace meses señalaron en el calendario, la celebración de su boda en el rancho El Esquileo de Cabanillas, en la provincia de Segovia. Borja y Blanca, embarazada de seis meses, han citado en Madrid a ochenta amigos y han mantenido los planes iniciales a pesar de que su boda religiosa se ofició, en la más estricta intimidad, el martes por la noche en la iglesia Santo Espíritu de Terrassa, Barcelona.

Mañana sábado, Blanca volverá a vestirse de blanco, en esta ocasión ante sus doscientos invitados y en el romántico escenario que habían elegido para su boda, El Esquileo de Cabanillas, el mismo lugar en el que Laura Ponte y Beltrán Gómez-Acebo celebraron el banquete de su enlace. Allí celebrarán su boda por todo lo alto y lo festejarán con sus convidados entre los que no estará la madre de Borja, Carmen Cervera, y no porque no ha sido invitada sino porque ha mostrado su contrariedad por la celebración de este matrimonio.

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